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En 1980, Christian Jacir Nemtala incursionó en la importación de vehículos. Traía al país semanalmente uno o dos motorizados. En 1989, con el apoyo de su familia, creó Christian Automotors. La labor de Jacir llamó la atención de Ford Motor Company, ocasionando que en 2010 Christian Automotors fuera designada como distribuidora de la marca para Bolivia. En una década de trabajo con el fabricante estadounidense ha logrado vender más de 8.000 vehículos. El esfuerzo del empresario tampoco pasó desapercibido para sus pares, ya que fue designado parte del directorio de la Cámara Automotor Boliviana (CAB) en gestiones pasadas y este año asumió la presidencia.

¿Cuáles son las claves para permanecer 30 años en el negocio?, ¿cómo ha evolucionado el sector en ese tiempo?

 Este sector es muy dinámico, requiere de mucho capital, trabajo y esfuerzo. Considero que la clave del éxito, como en todo negocio y en el sector automotriz en especial, es mantener la constancia, fe, transparencia y seriedad. Creo que en base a esos elementos hemos logrado mantenernos en el negocio 30 años. El éxito también es producto de la capacidad para poder sortear las crisis, hemos trabajado en periodos de inflación y gobiernos militares. Además, la pasión igual cuenta. El mercado ha cambiado mucho. Por ejemplo, Santa Cruz era un mercado de vehículos 4X4, debido a sus características: calles y arenales. Hoy los principales vehículos que se comercializan en Bolivia son las vagonetas, los automóviles y las camionetas. Los 4X4 han quedado rezagados. Las necesidades de los clientes han cambiado y lo hacen cada día.

¿Cómo aplicará su experiencia al frente de la CAB?

 Fortalecernos todo lo que hemos logrado en los últimos seis años como director de la cámara. Lo primero que haremos será consolidar la parte institucional. Debemos aglutinar a todos los importadores y distribuidores de las diferentes marcas en Bolivia, hacer una fuerza en común para poder afrontar los dos próximos años que serán difíciles. Las tareas son diversas, hemos entrado en la era de los biocombustibles y la electrificación de los vehículos. Bolivia no está preparada y nosotros como distribuidores e importadores tampoco estamos listos para las nuevas tecnologías. Somos un sector muy proclive a cambios a nivel de Gobierno, porque pagamos muchos impuestos. Somos importadores, así que estamos en la mira de este y el siguiente Gobierno, en lo que respecta al incremento de tributos. Vamos a trabajar con el Gobierno, ya se han hecho gestiones con el ministro de Hidrocarburos, con la Aduana y ahora nos toca con el Ministerio de Economía.

Mencionó que el sector paga muchos impuestos, ¿eso quiere decir que existe presión tributaria sobre las automotrices?

El sector en general y en promedio paga un 42% de aranceles por la importación, siendo uno de los más altos de Sudamérica. Al margen de ello, pagamos un tributo sobre las ventas, que es un diferencial de la importación que equivale a entre un 3 y 4%, más el impuesto a las utilidades, que está en el orden del 25%. Somos un sector que paga muchos impuestos. Somos conscientes que en la actualidad el Gobierno necesita ingresos, la situación económica que se avecina no es de bonanza y está en puertas una probable nacionalización de vehículos indocumentados.

De darse la nacionalización, ¿cómo impactaría al sector?

Con el anterior Gobierno se trabajó en la restricción de la importación de vehículos usados. El 70% del parque automotor nacional ya ha cumplido su ciclo de vida útil y ha entrado en etapa de obsolescencia. Se redujo inicialmente a cinco años, luego a tres y ahora a uno, en vehículos livianos. En pesados se mantiene en tres años y en tracto camiones hasta cinco. El tema de la nacionalización abarcaría obviamente a todos los vehículos que se encuentran en el territorio nacional sin docu mentos. Según nuestras estimaciones deben ser entre 70.000 y 80.000 motorizados que circulan sin documentos, lo que representaría un ingreso de por lo menos $us 200 millones para el Estado. Perjudica al sector formal, pero de alguna manera es entendible.

 ¿Cuáles son las perspectivas del sector para este año y 2021?

Según las estimaciones se debe producir una caída de las ventas este año. Es algo lógico, tanto el 2020 como el 2021, este Gobierno de transición y el siguiente, tienen que hacer ajustes económicos. Sin embargo; en los últimos dos o tres meses no se ha sentido el impacto de las elecciones, el sector se ha recuperado, pero creemos que este y el próximo año serán de ajustes.

Llama la atención el alto impuesto municipal que pagan los vehículos nuevos, con respecto a los antiguos. Esa situación es contraria a la que ocurre en otro país, ¿cómo encarara ese tema?

 Las decisiones y tablas que se manejan son de orden municipal, pero están fuera de la realidad. Cada alcaldía es autónoma, así que hay que hacer gestiones con cada una. Bolivia es uno de los pocos países en el que el pago de impuesto está al revés. Se debería premiar al que consume menos combustible y al que afecta menos al medioambiente, y castigar al que hace lo contrario. Todas las gestiones que hemos hecho como cámara y sector han sido infructuosas. La Alcaldía al verse afectada en sus ingresos no contempla nuestras sugerencias. Insistiremos, pero es una tarea difícil.