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Gabriela Azogue nunca se imaginó llegar a saber tanto de fierros y mucho menos emprender un negocio que tenga que ver con restaurar autos antiguos. Pero esta pasión se la contagio Diego Alejandro Quiroz, su esposo, un fanático por los clásicos. Ambos crearon, hace seis años, la marca Atomic Service que hoy brinda no solo el servicio de recomponer vehículos clásicos con profesionalismo y responsabilidad, sino que se ha convertido en un taller integral, pues también atiende con equipamiento de motorizados nuevos, servicio de chapa y pintura, fabricación de parachoques y tapicería para distintas marcas de vehículos. Una de sus últimas piezas restauradas es una réplica de un auto Shelby Cobra del año 1966.

Este trabajo se empezó desde cero, pues el cliente solo les transmitió el sueño de tener un auto de este tipo. La carcasa, focos y otros accesorios fueron importados desde Brasil. Cuenta con un motor, caja y frenos de Ford Mustang, mientras que todo el interior, es decir el trabajo de tapicería y tablero es made in Bolivia, así también el caño de escape. Se estima que este auto cuesta, en Estados Unidos, cerca de un millón de dólares.

Nueve meses duró el trabajo hasta ver terminada esta réplica, la misma que dejó satisfecho a su propietario. De hecho, esta pieza fue exhibida en la Expoauto 2020, y se convirtió en la atracción de los visitantes. “Atomic Service cumple el sueño de nuestros clientes, porque hay muchos vehículos antiguos que nos traen para restaurar, ya que tienen un valor sentimental, porque fueron heredados de sus padres o abuelos”, dijo Azogue.

Entre tres y cuatro vehículos (entre autos, camionetas, jeep y motos) clásicos reciben por mes para devolverles vida y valor Enrique Donato es otro apasionado que se dedica a restaurar la historia automotriz. Este gusto e interés por los clásicos, empezó como un juego cuando era niño y con el tiempo esta obsesión por los motorizados se afianzó. Hoy es la mano detrás de algunos de los hermosos autos clásicos que atrapan la mirada cuando recorren las calles de la ciudad.

Enrique hizo de su pasión su trabajo, pues lo llevó a convertirse en asesor de algunos coleccionistas de clásicos en el país. Este trabajo lo realiza en el taller de restauración profesional Blow Off, que es donde se encargan de darle vida a estas joyas. “No es lo mismo decir autos antiguos que clásicos, ya que dentro de cada uno hay varios subtipos que hay que saber distinguirlos”, afirma y aclara que todos los autos pueden ser antiguos porque ganan edad con el tiempo, pero clásicos solo algunos e incluso existen los autos icónicos, que son vehículos que pasan de generación en generación, por ejemplo, como los Ferrari.

No hay duda que su pasión y experiencia han llevado a Donato a hacer la restauración con profesionalismo de cada uno de los clásicos que llegan a sus manos. Actualmente tiene más de 20 motorizados que están en proceso de restauración, porque los autos se van armando por etapas, no todos requieren una restauración desde cero, algunos solo mejorar algunos aspectos, como frenos, suspensión y pintura. “Esto es un hobby que no acaba nunca, por eso dicen que estos autos son una alcancía”. A decir de Donato, una restauración completa puede demorar hasta cinco años, desde el estado inicial en que se encontró el vehículo, la importación de alguna pieza, y los distintos trabajos que hay que hacerle.

“El gasto es relativo, a veces hay que comprar dos y tres autos para armar uno”, puntualizó Donato. Por ejemplo, hay motorizados que se los compra en $us 10.000 y con $us 5.000 quedan nuevos, porque solo se necesitan pintura y cambiar aros y llantas.


DETALLES
Todo el trabajo de tapicería y tablero es de fabricación nacional. Se cuidó cada uno de los detalles. El motor, caja y frenos fueron adaptados de un auto Ford Mustang.


DOS JOYAS
Todo el trabajo de tapicería y tablero es de fabricación nacional. Se cuidó cada uno de los detalles. El motor, caja y frenos fueron adaptados de un auto Ford Mustang.


LAND CRUISER
Este jeep color gris es un Land Cruiser modelo 1971, tiene motor de 6 cilindros y es de origen japonés. Su restauración demoró aproximadamente seis meses.


SU PASIÓN
Enrique Donato junto a algunos de los clásicos que ha restaurado. El auto negro es un Custom de los 50, americano y motor 8 línea; el rojo es un mini cooper inglés, motor 4 en línea y la camioneta naranja es una Ford F250, año 1981 y motor V8 americano.