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Como todo el mundo, tienen ciertas particularidades que, además de hacerlos únicos, se convirtieron en piedra en el zapato, por lo menos mientras ellos lo permitieron.
Unos kilitos de más, marcas en la piel, cultura y hasta el largo de la cabellera, combinados con la era de las redes sociales y su ascenso en la escalera de la fama, dieron como resultado una receta desafiante: desde mucha retribución de fans hasta bullying, e incluso discriminación. 

Con la mirada en la meta 
Los protagonistas de estas páginas se vieron afectados en algún momento de sus vidas por cierto tipo de comentarios. Probablemente les vuelva a ocurrir, como parte del costo de ser ‘cara conocida’, pero parece que los agarrará en una etapa más madura. Eso sí, cada trance les sirvió como lección de vida.
De lo que no queda duda es que la exposición mediática les amplificó los retos en la era digital.

Sara Peters: exmenonita estigmatizada
Este año, la exmenonita se convirtió en suceso cuando apareció en los medios de comunicación y su fama subió como la espuma en cuestión de un mes, consiguiendo buenos trabajos en modelaje en la Feria Exposición y en varias muestras comerciales en otros departamentos. 
Al no pasar desapercibida, hubo todo tipo de desatinos, desde los que cuestionaban que era una extranjera (ella nació en Santa Cruz), hasta los que aludían a su higiene personal. “Muchos de los comentarios tenían que ver con que olía a queso o por qué no se dedicaba a vender queso. Lo que más me molestó, mientras estábamos en un programa, fue que le decían que utilice desodorante, cosas que estigmatizan a los menonitas, sin saber que son personas de campo muy trabajadoras”, explica Marvin Rodríguez, su representante. Para él, Sara es una chica muy inteligente, ella sabe a qué cosas prestar atención y a cuáles no, porque además no es alguien que ande pendiente de las redes sociales como otras figuras públicas. 

Ximena Zalzer: le han dicho de todo
Lo que le afectó más fue haber sido catalogada como la reina del Carnaval más gordita. También se acomplejó por sus marcas en la cara, que ocasionaron que un chico con el que salía le dijera que era una pena que una chica con un rostro tan bello tuviera esas secuelas.
Ahora las críticas no son nada. “Quería ser perfecta e irreal, tengo muchas experiencias de ese tipo, es del diario vivir, pero ahora no me importa cómo me ven los demás, yo alucino con que soy espectacularmente bella para mí, porque es lo que me interesa. Yo elijo qué tan bonita quiero ser”, dice la conductora de Red Uno, famosa por no tener pelos en la lengua a la hora de responder. 

Valeria Saucedo, exreina del carnaval: falta de popularidad
Cuando la eligieron soberana de la fiesta grande de Santa Cruz, la destituyeron por no ser una ‘cara conocida’ que genere auspicios.
En aquel momento explotó la bomba, pero hoy, Valeria recuerda todo como una raya más al tigre. “Uno aprende de cada experiencia, si bien en aquella época reaccioné de una manera, estoy segura de que hoy no lo haría del mismo modo. En ese momento me afectó la situación, no por la corona o por el título, sino porque siempre cuidé mi imagen, y con lo sucedido pensé que se estaba viendo empañada. Pero con esto uno aprende y crece, esa experiencia me fortaleció y hoy soy más segura y decidida que antes”, cuenta. 

Cecilia Bellida: mamá soltera
Algunos podrían pensar que el mayor problema de la figura de Que no me pierda tiene que ver con que no es tan delgada como exige la TV. Pero ella recuerda que el momento más duro de desprecio social tuvo que ver con su embarazo a los 19 años, especialmente porque afectó a su entorno familiar, que para ella es sagrado. “No terminé el colegio con fiesta de promoción, mis compañeras decían un montón de cosas de mí, pero hoy la sociedad es diferente y mi hijo es una bendición”, dice. 

Alexis Mendía: humillación motivadora
Cuando empezó en la TV le parecía difícil entrar. “Son muy pocos los gordos y ahí viví la más dura experiencia de bullying. Cuando hice mi primer despacho, el productor le dijo al editor que solo muestre la mano de ese gordo grasoso, por mí. Yo estaba ahí”, recuerda. 
Lo que pudo derrumbar a cualquiera, para él resultó a la inversa. “El miedo  te bloquea o te impulsa. Ser gordo me diferenció de muchos otros y me sacó de los estereotipos flacos, tuve un éxito grande en las parodias, con miles de reproducciones. Utilicé la gordura como un diferenciador”, sostiene Alexis.

Lenka Nemer: cuestionaron su sexualidad
Cortó su larga cabellera y la donó para pequeños con cáncer, en silencio, pero se vio obligada a decir sus razones públicamente porque el cambio de look le generó una serie de ciberataques. “Cuando empezaron a criticarme me deprimí, cuestionaban mi sexualidad, me decían lesbiana, como si tuviera connotación negativa. Antes pensaba que era de las pocas personas que buscaba no solo un cambio físico, sino también en la forma de pensar de la sociedad, y gracias a esta experiencia me doy cuenta de que no estoy sola y de que somos muchos los que queremos que las cosas mejoren”, dice.

Jorge García: no se deja
Cuando a los 17 años (ahora tiene 29) confesó ante todos su inclinación sexual, la mayor objeción la puso su madre, pero después de una charla, Jorge cree que el asunto quedó resuelto. 

El asesor en redes sociales, marketing y organizador de eventos cree que ha sufrido menos que muchos de sus amigos porque, por lo menos en el mundo de la moda en el que se desenvuelve, se espera que los involucrados sean gais. Sin embargo, cree que en ciertas carreras debe ser más difícil, y tiene conocidos que sufren bastante por el tema porque todavía son chicos de clóset. “Quieren aparentarse machitos”, dice.  

Verónica Larrieu: mujer, modelo y cruceña
Cuando trabajó hace varios años como copresentadora del programa político Pentágono, al principio recibió muchos dardos. “Ser cruceña y ser mujer siempre te hace blanco de críticas, pero sobre todo fue por mi falta de experiencia en el tema, por suerte en esa época no había redes sociales”, recuerda. El tema de su edad nunca lo escondió, pero alguna vez la ‘viejearon’ en el Facebook. “La cantidad de gente en las redes que me apoya y me dice cosas bonitas es muchísimo mayor que los malos comentarios y no hay nada, más allá de decirme ‘vieja’. No me duele porque estoy orgullosa de mis años”, asegura la bella y madura rubia.