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Aunque todavía no hay vacunas para prevenir la infección, hay algunas medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo de infección, que son las precauciones estándar para evitar los virus respiratorios:

Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, o usar un desinfectante para manos a base de alcohol.

Cubrirse la boca y la nariz con el codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar.

Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca si las manos no están limpias.

Evitar tener contacto con cualquier persona que esté enferma.

Evitar compartir platos, vasos, ropa de cama y otros objetos de la casa si estás enfermo.

Limpiar y desinfectar las superficies que se toquen con frecuencia.

Quedarse en casa y no ir al trabajo, a la escuela, o a lugares públicos si uno está enfermo.