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Con excepciones, principalmente en Santa Cruz, donde mucha gente se dejó ‘pisar’ por el horario límite para retornar sus horarios y con ‘tolerancia’ en el control de las autoridades, así se cumplió ayer la primera jornada nacional de cuarentena desde las 17:00 hasta las 5:00 de la madrugada.

En los departamentos en que las restricciones de circulación se venían cumpliendo desde hace un par de días, como Potosí, Chuquisaca, Cochabamba, Tarija y la capital orureña, los ciudadanos acataron los horarios permitidos de forma más disciplinada.

Sin embargo, en otras regiones, como Santa Cruz, el cumplimiento fue parcial pues, si bien la gran mayoría cerró sus negocios y se marchó a sus casas en el horario establecido, otros ciudadanos, sobre todo en los mercados, esperaron hasta último momento para buscar la forma de irse a sus casas y muchos no encontraron transporte, tuvo que haber “tolerancia”, señaló el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, con respecto a los ciudadanos que debieron irse a sus domicilios caminando.

Esto, debido a que luego de pasadas las 18:00 horas no se habían reportado arrestos de personas ni vehículos y conductores retenidos. Sin embargo, después de las 20:00, desde el Comando de la Policía cruceña, Murillo y el comandante nacional Rodolfo Montero, encabezaron operativos en toda la ciudad para cerrar negocios y retener vehículos. En menos de media hora, 50 motorizados ya habían sido retenidos en instalaciones de Tránsito y la cantidad iba en aumento.

A primera hora de la tarde, el comandante departamental de la Policía en Santa Cruz, Enrique Terán, había advertido que 6.500 uniformados harían cumplir el decreto supremo de cuarentena, que emitió el Gobierno nacional.

La concentración de personas luego de la hora ‘tope’ se dio principalmente en los mercados. Algunos comerciantes, como doña Nélida Patzi de Los Pozos y ciudadanos como Armando Muñoz en La Ramada, se quejaban de la confusión causada por autoridades con respecto a los horarios de la cuarentena, lo que repercutió, dijeron, en su horario de atención y de estar en la calle, haciendo alusión a las contradicciones municipales en Santa Cruz, respecto al decreto nacional.

En la sede de Gobierno, el gobernador de La Paz, Félix Patzi, pidió a las entidades subnacionales dar certidumbre a la población y no crear confusión.

“Las gobernaciones debemos cumplir todo tal como reza el Decreto Supremo emitido por el Gobierno nacional. Esa norma nacional debe respetarse”, dijo.

A través del Decreto Supremo 4196, en Bolivia se declaró emergencia sanitaria nacional y cuarentena en todo el territorio boliviano contra el brote del coronavirus COVID-19, el cierre total de las fronteras del país, la reducción de la jornada laboral, la suspensión de vuelos y la restricción de horarios en el servicio de transporte y centros de abastecimiento, con el objeto de evitar la propagación del virus.

Los transportistas entrevistados en La Paz coincidieron con la necesidad de dejar de pagar las deudas por la compra de sus vehículos. De la misma forma, tanto en mercados como en supermercados, la afluencia de personas fue masiva. De hecho, en mercados como el Rodríguez se observó el incremento de precios, especialmente en la carne de res y de pollo.

Poco después de las 13:00, efectivos de la Policía recorrieron el centro de la ciudad, anunciando que había terminado el horario de trabajo e invitando a la gente a retirarse a sus casas.

A las 15:00 cerraron los negocios de comida. De hecho, quienes se atrasaron en la oficina por algún motivo, se quedaron sin almuerzo y a las 15:30 de la posibilidad de comprar alguna merienda.
A partir de las 16:00 aumentó la presencia policial en las calles y a las 17:00 solamente circulaban algunos transeúntes.

Donde sí hubo arrestos, pero la noche del martes, fue en Potosí, donde, según la agencia de noticias ABI, se reportaron 17 personas arrestadas por no cumplir cuarentena. El comandante departamental, José Antonio Caviedes, informó que las personas cumplieron ocho horas de arresto.

También fueron drásticos los operativos policiales en Tarija, donde el comandante Eduardo Vargas anunció que serían “implacables” en el control.

Ante esta situación, el Comité Operativo de Emergencia Departamental (COED) dispuso libertad irrestricta para el desplazamiento del personal de salud previa a la presentación de su credencial y de los pacientes de hemodiálisis y de otras dolencias para transitar en horarios prohibidos.

Mientras tanto, el Gobierno Municipal de la ciudad de Tarija dispuso la suspensión de la atención de comidas, desayunos y refrigerios en los mercados municipales y de abasto como medida de prevención por 10 días.

El director de Tránsito de Tarija, Aníbal Rivas, informó que “el lunes y martes se comunicó a la población que dejen de transitar y ayer ya salieron a hacer controles y a entregar boletas de infracción por incumplir el Decreto presidencial.

Mientras tanto, en Oruro, el Decreto de Cuarentena Municipal que regía solo en la capital, fue elevado a rango de ley departamental y su aplicación obligatoria se amplió a todo el departamento.

Por otra parte, la Policía de Ayuda Ciudadana (PAC), retuvo y escoltó vehículos que viajaban a otros departamentos, principalmente La Paz y Cochabamba, después de las 15:00, señaló el teniente Ruddy Condori, quien, por lo demás, destacó la conciencia de los ciudadanos.

En la capital, Sucre, a partir de las 16:00, las calles comenzaron a vaciarse en cumplimiento del decreto supremo 4196. El comandante de la Policía, Jesús Lazo, informó que se desplegó un contingente policial con la participación del 100% de los efectivos para dar cumplimiento a las medidas con la finalidad de evitar que en las calles circulen vehículos y personas.

Lazo dijo que se coordinó con las Fuerzas Armadas acantonadas en Sucre para los operativos de retención de los vehículos y el arresto por ocho horas a las personas que sean sorprendidas.

Por otro lado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) comunicó que los dos magistrados que viajaron a Brasil la anterior semana a un congreso internacional se encuentran sin síntomas, según la certificación del Sedes, pero que, por prevención, se someterán al aislamiento voluntario