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Desde Argentina hasta Rusia, pasando por California, España o Italia, los ciudadanos se blindan para reducir el número de contagios y poner freno a la pandemia de coronavirus, que sigue avanzando y ya dejó 11.123 muertos en el mundo, la mitad de ellos en Europa.

Desde el comienzo de la pandemia se contabilizaron 263.804 casos de contagio en 163 países o territorios.

Desde la víspera a las 19:00 GMT se registraron 1.303 nuevas muertes y 26.250 contagios en el mundo.

El Viejo Continente sigue siendo el epicentro de la epidemia e Italia y España son, respectivamente, los países con mayor número de contagios después de China. En tan solo 24 horas, hubo más de 1.000 muertos en Europa, donde las medidas de confinamiento decretadas por las autoridades no dan aún sus frutos.

En el último día los países que más fallecidos registraron son Italia, con 627 nuevos muertos, España (235) e Irán (149).

Este balance fue realizado utilizando datos de las autoridades nacionales recopilados por las oficinas de AFP y con informaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España, el número total de muertos por coronavirus superó ayer los 1.000 y ya hay 20.000 contagios, según el director de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.

Las autoridades españolas han advertido de que por delante están “los días más duros” y han contratado a miles de doctores jubilados, estudiantes de Medicina y Enfermería o personal sanitario desempleado para mejorar la asistencia sanitaria a los enfermos. 

Además, abrieron un primer hotel transformado en hospital para contagiados con el fin de “aliviar la presión” sobre los hospitales sobrecargados.

¿Dónde colocar los muertos?

Las imágenes de grandes avenidas vacías y filas interminables en los supermercados, las informaciones de hospitales desbordados y ancianos muriendo en soledad y los consejos para hacer más llevadero el confinamiento y conciliar teletrabajo y familia forman parte ya de la rutina de millones de personas en todo el mundo.

Unos 500 millones de ciudadanos del mundo viven actualmente confinados o sufren restricciones de movimiento e intentan concienzarse de que el aislamiento es crucial para que los contagios disminuyan. Ayer, la región de Baviera fue la primera de Alemania en decretar el confinamiento.

En Italia, la situación sigue siendo especialmente crítica en el norte, donde las morgues no tienen espacio para colocar los ataúdes y los envían directamente al cementerio.

Hace días que no se celebran bodas ni funerales y los sacerdotes, que acudieron a dar apoyo a los enfermos, también se ven diezmados por la epidemia. Una docena de curas falleció en Bérgamo, cinco en Parma y varios en Milán.

“Ya no sabemos dónde colocar a los muertos. Utilizamos algunas iglesias. Todo esto atañe los sentimientos más profundos”, reconoció el obispo de Bérgamo, monseñor Francesco Beschi, entrevistado por Vatican News.

Recesión

Ayer, las bolsas europeas abrieron con fuerte alza de más del 5%, a raíz de la buena recepción de los inversores de las amplias medidas anunciadas por bancos centrales y gobiernos para enfrentar la crisis económica provocada por la pandemia.

Sin embargo, esta crisis sanitaria puede sumir al mundo en una recesión financiera de dimensiones aún desconocidas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que 25 millones de puestos de trabajo están amenazados por la pandemia si no hay una respuesta internacional coordinada.

Para muchos indocumentados, estas medidas anunciadas por Estados e instituciones internacionales no solucionarán sus problemas, incrementados por el coronavirus. 

Es el caso de James, colombiano sin permiso de trabajo en Estados Unidos, que perdió su trabajo de mesero en un restaurante de Los Ángeles y está a dos semanas de quedarse sin dinero para la renta y comer.

“Después de dos años en este país estaba en un punto que sentía que estaba despegando, organizándome, y viene el coronavirus”, lamentó. “Me toca casi volver a empezar”.