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Lo peor ya pasó. Las malas noticias quedaron atrás y ahora comenzaron a llegar las buenas. José María Carrasco acaba de dejar la bota inmovilizadora y las muletas, esta última solo para caminar en casa y para que vaya agarrando confianza. “Si todo marcha bien, en un mes estaré listo para volver a jugar”, afirma el defensor de Blooming y uno de los pilares de la selección sub-23 de Bolivia, que compitió en el Preolímpico de Colombia.

El 20 de febrero, en el partido de visitante ante Emelec (fue derrota por 2-0), por la Sudamericana, Carrasco sintió un dolor en su pie derecho y tuvo que dejar la cancha. “No sabía que era tan grave, pues solo sentí un dolor no tan fuerte porque estaba caliente. Luego se confirmó que era fractura del quinto metatarsiano”, recuerda.

Por ello pasó por el quirófano hace tres semanas, y ayer cabalmente dejó la bota para comenzar a caminar. Seguirá utilizando las muletas, pero solo cuando salga de casa. “Trato de no desesperarme, ya no me queda nada para volver y ayudar a mi equipo, que está jugando bien”, afirma el defensor, que habla con orgullo del actual momento de Blooming, cuarto del torneo Apertura por gol diferencia, y a una unidad de los dos punteros: Always Ready y The Strongest.

“En la última fecha se perdió ante San José (1-0), pero se generó bastantes ocasiones. El equipo está jugando bien y eso se nota”, agregó. Hasta antes de la derrota, la academia cruceña mantenía una racha de cinco partidos sin perder: cuatro triunfos y una caída.

En realidad, el plan de Carrasco es entrenar las próximas dos o tres semanas en solitario, para luego integrarse al trabajo normal con el resto de sus compañeros. Su rutina diaria actual se resume en asistir por las mañanas al centro kinésico y traumatológico de Reactiva y por las tardes realizar un trabajo en casa. “Antes iba al gimnasio, pero por el parón por el Covid-19 ahora me quedo en casa y realizo trabajos con máquinas que me he conseguido”, explica uno de los defensores nacionales con más proyección.

El parón le dio una mano

Que el torneo Apertura se paralice terminó beneficiándolo a Carrasco, que por la lesión se iba perder casi todos los encuentros. Ahora, tiene la esperanza de jugar los partidos que quedan. Hasta el momento se perdió cinco encuentros con la academia. “También están la selección y las eliminatorias. Espero ponerme bien físicamente y agarrar ritmo para integrar el equipo de todos”, concluyó.