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Petrobras Bolivia y la compañía española Repsol no están ajenos a la actual realidad por la amenaza del coronavirus y aplican un plan de contingencia en los campamentos petroleros que tienen en Tarija.

Ambas empresas implementaron medidas de bioseguridad para minimizar los riesgos de contagio y transmisión de la pandemia.

Según Petrobras Bolivia, redujeron el personal y se hizo un ajuste a la escala de trabajo en las operaciones en procura de dar garantía de seguridad, además de la progresiva disminución de las actividades y los servicios no esenciales.

“Los trabajadores de San Alberto y San Antonio (Tarija) pasan por un control de temperatura antes del embarque en el aeropuerto El Trompillo, aquellos que lleguen en otros medios de transporte son examinados por los médicos de turno. Y para el ingreso a Colpa y Caranda, el control de temperatura se realiza en la oficina central antes de la salida, conforme protocolo médico de Petrobras Bolivia”, menciona.

Explicaron de que en caso de alguna sospecha con cualquier trabajador de campo, éste será desmovilizado de inmediato y se hará un seguimiento para todas las personas que tuvieron contacto cercano.

Repsol también desde varios días activó un plan de contingencia en sus instalaciones del campo petrolero Margarita-Huacaya extremando medidas de seguridad y de prevención, con los protocolos establecidos para el Covid-19.

La compañía ha reducido el número de personas en cada turno, se dotaron de elementos de higiene necesarios, como alcohol en gel y barbijos, se realizaron charlas informativas para que el personal cumpla con las normas, mantener una distancia de más de un metro y el control de la temperatura al ingreso de los campamentos.

También se duplicó el personal médico, además se redujeron al mínimo las reuniones presenciales y las visitas. “Para Repsol lo más importante es la seguridad y la protección de la salud de las personas, trabajadores propios y de las empresas externas y sus familias”, indicaron desde la compañía española.