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Para Julia Roberts, San Francisco es su segundo hogar. La residencia habitual de la actriz se encuentra en Malibú, pero suele pasar largas temporadas en la ciudad californiana, que alberga el mítico puente Golden Gate. Por ello, no es de extrañar que haya comprado una vivienda en este lugar. Se trata de una casa centenaria de estilo victoriano que adquirió por 8,3 millones de dólares, según diversos medios estadounidenses.

El inmueble se sitúa en el barrio Presidio Heights, al norte de San Francisco, una zona tranquila y con casas de lujo, contiguo al extenso parque de Presidio. La nueva vivienda de Roberts fue diseñada por el arquitecto Sylvain Schnaittacher y terminada de construir en 1908, con posteriores remodelaciones a lo largo de los años. La intérprete y su familia -su marido Daniel Moder y los tres hijos del matrimonio: los mellizos Phinnaeus Wálter y Hazel Patricia, de 15 años, y Henry Daniel, de 12- podrán disfrutar de una casa de 580 metros cuadrados que se distribuyen en cinco plantas con cinco dormitorios y cuatro baños.

La impresionante fachada demuestra que se trata de una típica casa de San Francisco, de madera y techo de tejas y pizarra, además de disponer de balcones y grandes ventanales con vistas a la bahía de San Francisco y al Golden Gate. Su interior destaca por los techos altos, las paredes totalmente blancas y los suelos generalmente de madera, aunque hay algunas salas con moqueta en un tono claro.

La decoración le da al domicilio un estilo más moderno, con una mezcla de piezas clásicas y contemporáneas, que consiguen aportar un ambiente acogedor. Unas pocas estancias, como el salón principal y uno de los comedores, tienen chimenea. El dormitorio principal es tan amplio que dispone de varios muebles para sentarse y de una librería empotrada en la pared; pero la joya de esta estancia es la terraza.

En la buhardilla se encuentra el despacho, que cuenta con dos estanterías hechas a medida para encajar con la inclinación del techo, además de ser una zona con mucha iluminación natural. La casa ofrece también un vestidor decorado con varios armarios de madera que llegan hasta el techo.

Otra de las estancias más llamativas es el comedor, donde contrasta el blanco y la madera del resto de la casa con el color verde oliva. En el centro se sitúa una isla con encimera de mármol y varios taburetes colocados a su alrededor.

A pesar de la grandiosidad de la casa, las dimensiones del jardín, que se encuentra en la parte trasera, son pequeñas. El suelo está cubierto con baldosas, hay algunas plantas, bancos de madera y una mesa en el centro con seis sillas.

El diario Los Ángeles Times apunta que Roberts adquirió el inmueble a través de un fideicomiso, una figura jurídica del derecho anglosajón que permite gestionar propiedades en beneficio de terceros. Dicho fideicomiso fue el mismo que utilizó la actriz para hacerse con otras viviendas, como su rancho en Point Dume (Malibú) o su apartamento de tres habitaciones en el barrio neoyorquino de West Village.

La casa de San Francisco perteneció anteriormente a Brodie Cobb, ciclista y fundador de la firma de servicios financieros The Presidio Group, que la puso a la venta con un precio inicial de 10,25 millones de dólares. La rebajó a 9,6 millones de dólares y finalmente la ganadora del Óscar la consiguió por ocho millones de dólares.