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Según una encuesta realizada a 3.200 ciudadanos del municipio cruceño, un 68,6% cree que es muy probable que sean asaltados si van caminando solos por la calle en horas de la noche; el 60,7% cree que corre ese riesgo cuando viaja en transporte público; 52,2% teme que le roben algo cuando están en un sitio público y el 50,5% teme ser asaltado cuando camina de día por las calles de la ciudad. 
Sin embargo, esta sensación de inseguridad en la población no condice con el número de personas que ha sido víctima de la delincuencia, que son alrededor de tres de cada 10 (28,3%). 

Estos, entre muchos otros, son los resultados que arrojó el primer estudio realizado por el Observatorio Municipal de Seguridad Ciudadana para medir la victimización y la percepción de inseguridad de la gente. 

Guillermo Dávalos, director del observatorio, señala que este estudio será útil para la elaboración del plan quinquenal de seguridad que presentará el municipio cruceño. Por lo tanto, servirá, a decir de Dávalos, para establecer las políticas a ser aplicadas, puesto que la sensación de inseguridad afecta en la calidad de vida de los ciudadanos, pues el 25% considera la inseguridad como el principal problema de la ciudad y el 20%, la delincuencia. Así también puede afectar la imagen y las inversiones en la capital cruceña. 

“Las estadísticas no son tan preocupantes en comparación con las grandes ciudades de la región; no estamos en una situación que no se pueda manejar, pero se deben elaborar políticas de seguridad”, dijo Dávalos sobre el estudio realizado en los 15 distritos entre los meses de septiembre y octubre de este año. 

En el análisis global, Dávalos también indicó que la capital cruceña aún no ha sido “tomada” por el crimen organizado, aunque ocurren hechos, con poca frecuencia, mayormente ligados al narcotráfico, por lo que se está a tiempo de tomar medidas para evitar que estas mafias causen mayor zozobra. 

Entre los datos ‘curiosos’ que mencionó está que el distrito 4 es en el que más gente ha manifestado haber sido víctima de la delincuencia, considerando sus características ‘híbridas’, puesto que existen zonas rojas como los mercados La Ramada y el Abasto, además de zonas residenciales como Urbarí y Las Palmas. Esta zona está aún por encima del nivel de victimización que existe en el Plan Tres Mil. 

Por otra parte, el director del observatorio detalló que la mayor incidencia delictiva son los robos, ya sea agravados (a mano armada), bajo amenazas, hurtos, robos de vehículos o en domicilios. 

Así también, Dávalos aseveró que el nivel de victimización de Santa Cruz es más bajo que las ciudades de El Alto y de Cochabamba y que está a la par de La Paz. 

Cabe detallar que en este estudio no se consideraron crímenes como asesinatos, feminicidios, parricidios o infanticidios. 

Expectativa e indiferencia

“Con este sistema haremos bulla para espantar a los maleantes. Espero que los otros vecinos se unan al proyecto”, afirmó Nelly de Benavides, respecto al primer sistema de alerta vecinal municipal instalado en el barrio Guapeguay del distrito 9. Desde esta semana, la empresa que se adjudicó la dotación de las primeras 100 alarmas municipales está realizando la instalación en los barrios donde previamente se ha capacitado a los vecinos.  

Sin embargo, así como muchos vecinos se han involucrado en el proyecto, también hay otros quienes son indiferentes y dudan de su funcionamiento. Leticia Ayala, dirigente vecinal, informó que durante las tres capacitaciones que duraron más de un mes, solo participaron 30 familias de las 150 que habitan en el barrio, ya que muchas personas se mostraban incrédulas de que el proyecto de la Alcaldía se efectúe.

El barrio está ubicado pasando el 8.º anillo de la radial 10, carece de asfaltado, existe mucha maleza o monte en sus alrededores y en la zona se alternan casas levantadas con materiales de construcción con otras más precarias, sin bardas, solo con alambrados.

Más de 10 vecinos tendrán una aplicación especial en sus celulares que estarán sincronizados con la Policía y el sistema de alerta que cuenta con un megáfono y una sirena policial, que dará la alerta cuando se suscite un hecho delictivo o alguna emergencia. 

Elio Coímbra, taxista y vecino de la zona, manifestó que hace un mes fue víctima de robo en su propia casa cuando una pandilla sustrajo las herramientas de su trabajo durante la madrugada. 

Datos del estudio

Análisis
La pobreza, la inequidad y la exclusión, además de las necesidades básicas insatisfechas, son incluidas en el análisis, así como la ‘cultura’ de la violencia. 

Violencia familiar y escolar
En el último año, cuatro de cada 10 mujeres manifiestan haber sido maltratadas en sus hogares; ocho de cada diez niños afirman que sufrieron maltratos en sus familias; y tres de cada 10 niños dicen haber sido víctimas de violencia en su colegio. “La inseguridad no son solo hechos delictivos, también es la violencia en el hogar y en la escuela”, dijo Dávalos. 

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