Opinión

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“Coronavirus: Cuando las fuerzas humanas flaquean…¡ahí está Dios!”

Gary Antonio Rodríguez/Economista

Gary Antonio Rodríguez A Hace 3/29/2020 4:05:00 AM

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Al momento de escribir este artículo, son más de 600.000 los casos de contagio con el coronavirus en 199 países y territorios, con poco más de 137.000 recuperados, lamentándose 28.000 muertos. Esa es la estadística al 28/03/2020 (ww.worldometers.info) sin incluir los casos que no han sido reportados.

Si bien a lo largo de la Historia ha habido severas crisis de salud con pandemias que mataron a millones de seres humanos, lo que pasa hoy preocupa por los desenlaces que podría tener a la luz de los apocalípticos pronósticos que dicen que si la enfermedad se descontrola, ésta podría ser una de los mayores azotes, algo que ha frenado en seco al mundo entero que pese a su conocimiento, tecnología y poderío militar, se halla indemne.

Son varias las explicaciones para la aparición del virus, ninguna comprobada hasta la fecha, pero lo cierto es que una diminuta molécula, totalmente imperceptible a los ojos del hombre infringe muerte a diestra y siniestra. 

Es tal la situación de indefensión en la que está la Humanidad, que no solo la gente común sino que en diferentes países se ve a las altas autoridades invocar el nombre de Dios y recurrir a la fe, pidiendo ayuda.
Siempre debió ser así, pero no lo ha sido. 

El hombre, mientras no tiene una gran necesidad no busca de Dios, prescinde de Dios, no le importa Dios, porque quiere “vivir a su manera” ignorando que Dios existe, que es real, y que contrariamente al mal y al dolor que causa un corpúsculo infinitamente pequeño como el susodicho virus, Dios puede hacer un bien infinitamente grande, como salvar nuestras almas por la eternidad, pero también darnos salud y una vida abundante.

Dios está ahí, siempre en derredor nuestro, perceptible a nuestros sentidos. Siendo el Creador de todo, deberíamos ser capaces de verlo en la pródiga naturaleza, en la espaciosa Tierra, en el magnífico espacio exterior, en la inmensidad del universo que apenas conocemos. Todo habla de la inconmensurable gloria de Dios, de su Omnipotencia, su Omnisciencia y Omnipresencia. Como el Supremo Creador, lo hizo todo; como Ser Consciente, lo sabe todo; como Espíritu, lo abarca todo y es eterno.

Dios no tiene límite de tiempo ni de espacio; Él es el mismo de ayer, de hoy y por los siglos, y lo que más anhela es tener una hermosa relación con lo mejor de su creación: Usted y yo. Pero esa relación depende de nosotros, de lo que pensemos y lo que hagamos.

Hoy que cunde el temor, Dios está para socorrernos, siempre está al alcance de nuestra fe, de nuestra actitud para recurrir a Él para recibir su amor, y por su misericordia, para obtener el perdón por nuestros errores; para pedirle auxilio, sanidad y provisión, por medio de su Hijo Jesucristo y bajo la guía de su Santo Espíritu, que se haga su buena voluntad, agradable y perfecta.

Dios es bueno, Dios es fiel, Dios es nuestro Padre Celestial, y a Él acudimos en esta hora, orando con acción de gracias, pidiendo su protección para nuestras vidas; clamando por nuestros familiares, amigos y toda persona que lucha contra el virus; por los más necesitados y desvalidos; por la Humanidad misma, para que en esta situación adversa lleguen a conocer la Verdad -que es Cristo Jesús- y sean librados de todo mal.