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Con las medidas dictadas por el Gobierno central y el gobierno municipal la economía ha sufrido un estancamiento y la generación de recursos diarios se ve afectada en gran magnitud en San José de Chiquitos y alrededores. Muchos no han estado de acuerdo con paralizar totalmente el trabajo, pero ante las cifras de casos confirmados, sospechosos y de muerte por esta mortal enfermedad del coronavirus, se han visto en la obligación de acatar las normas para proteger a la familia.

Este sacrificio está afectando económica y sicológicamente a las familias que tratan de hacerse fuertes compartiendo mensajes, llamadas telefónicas, memes o cualquier otro recurso a través de las redes sociales, para hacer la situación más llevadera.  Pero el aislamiento forzoso también está haciendo aflorar la solidaridad con quienes viven del día a día y ya les está faltando los víveres y medicamentos para afrontar la cuarentena.

Días atrás doña Nunila Céspedes Herrera, propietaria de Eventos Cayo junto a Antenor Antúnez Méndez y otras personas que se plegaron a la causa, realizaron una campaña para recolectar víveres y entregar a las familias más necesitadas de San José de Chiquitos.

A pesar de la lluvia, propia de la temporada preotoñal en esta tierra chiquitana, en una vagoneta Toyota Noah de la cooperativa de transporte mixto Las Misiones, entregaron suministros a madres solteras, ancianos y discapacitados, que dibujaron una sonrisa al recibir arroz, harina, aceite, fideo y otros productos.

Las autoridades josesanas también se movilizaron, preocupadas por la situación crítica que viven los vecinos de este pueblo. Los concejales sancionaron una ley que permitía al Ejecutivo Municipal disponer recursos para brindar ayuda humanitaria.

El alcalde Germaín Caballero promulgó la norma e inmediatamente se procedió a complementar con productos alimenticios la ayuda que había llegado desde el Viceministerio de Defensa Civil: 2.000 raciones se prepararon para los vecinos de barrios y comunidades, las mismas que se repartieron entre viernes, sábado y domingo.

Otra actitud altruista fue la Édgar Pesoa Tomichá, emprendedor que se dedica a comprar pollos de las colonias menonitas, faenarlos y distribuirlos en friales como también en grandes y pequeños centros de abastecimientos. Se lo vio por barrios periféricos de San José, en su camioncito Hyundai azul, repartiendo pollos de forma gratuita.

Asimismo, las administraciones del restaurante La Casa del Camba Josesano de Javier Montero Gil y del lugar de comidas rápidas El Junte de Lucho Pinto llegaron con platos de comidas a algunos barrios.