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Estoy en mi casa austoaislado. Se ha hecho una barricada entre mi habitación y un baño para alejarme de los demás. A mi hijo no los veo hace tres días, lo escucho, porque está en mi misma casa, pero no lo veo. Lavo mi ropa, mis platos y uso barbijo cuando alguien se acerca a máximo metro y medio”, cuenta un médico del Hospital Japonés. Como él, muchos trabajadores de salud, de al menos tres centros de atención de la ciudad, han asumido la misma medida: aislarse en casa o alquilar departamentos y habitaciones con baño privado fuera del hogar. Todas las medidas son para no contagiar a sus familiares.

Según el personal administrativo del hospital Pampa de la Isla, uno de los dos hospitales de referencia para el coronavirus, al menos cuatro médicos y una enfermera han alquilado cuartos y departamentos para no volver a casa. EL DEBER logró contactar a uno de ellos, que comparte un departamento con otro profesional del mismo nosocomio. Explicó que lo hace por precaución, pese a que aún no ha entrado en contacto con enfermos diagnosticados con coronavirus.

Todo el personal de salud tiene hijos o padres mayores, con patologías de base, que temen que no resistan al contagio con la pandemia global. 

En el caso de las enfermeras del Japonés, hay al menos tres en autoconfinamiento en su hogar. El caso más conocido es el de una enfermera de Terapia Intensiva con tres hijos menores de cinco años, que vive en una casa que comparte con otras tres familias, con niños y adultos mayores: 14 personas en total.

Está también el caso de una médica del Hospital Francés, que decidió desde el 16 de marzo, no volver a su casa para no contagiar a sus dos hijos pequeños.

Según una fuente médica consultada, en el hospital Japonés revisarán uno a uno al personal que estuvo en contacto con la paciente de 67 años internada por coronavirus. Ella estuvo unos días en la sala de emergencia antes de pasar a terapia intensiva y la lista de personas que tuvieron contacto físico con ella, sin la protección de trajes de seguridad tipo cuatro (los mamelucos blancos que cubren todo el cuerpo), incluye a médicos, enfermeras de al menos tres turnos y tres médicos residentes a los que les ordenaron ponerse en cuarentena.

Para hablar de todo esto habrá una reunión mañana por la mañana y las enfermeras (unas 300 entre licenciadas y auxiliares) están en plena agitación, porque no confían en los directivos del hospital. Creen que les fallaron.

El grupo más vulnerable es el de los residentes, ya que el reglamento interno les impide afiliarse a un sindicato, hacer declaraciones a los medios ni asociarse entre ellos para reclamar. No sucede lo mismo con las enfermeras o los médicos, cuyos gremios tienen mucho peso. Según las enfermeras, los residentes son los que más en contacto están con los pacientes.

Entre los médicos circula la hipótesis de que la fase comunitaria comenzó antes de ser detectada. A ello se suma el aumento de casos de influenza -70 solo en el último día en hospitales municipales, según el secretario municipal de Salud, Raúl Hevia- y de dengue -500 casos en la última semana, según Hevia-. 

Es por eso que varios médicos de la Pampa de la Isla han invertido en 45 trajes de categoría 4 y y cinco cajas de barbijos N95. Con ello seguirán trabajando, pese a que ya les informaron que el Sedes pasó por el nosocomio a dejar los trajes de seguridad.