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Los pacientes que sufren enfermedades crónicas deben mantener sus tratamientos pese a la pandemia del coronavirus, recuerdan las autoridades sanitarias, que también insisten en la importancia de seguir vacunándose en este periodo.

"Esta semana, (el servicio de) neumonología no recibió a ninguno de sus pacientes habituales: la gente tiene tanto miedo que ni viene... No pudieron desaparecer, así como así", explica la doctora Béthsabée Garel, en el hospital Cochin de París. Esta dermatóloga trabaja estos días como refuerzo en este servicio en primera línea contra las afecciones respiratorias vinculadas con el coronavirus. 

A la vez mantiene las citas en su departamento de cancerología dermatológica. "Pero no creo que la gente mayor se presente. Es una lástima", afirma.

Algunos temen acudir al hospital y cruzarse con las decenas de pacientes contagiados por el coronavirus, otros no se atreven a contactar con los médicos a los que imaginan desbordados por la pandemia.

Para Patrick (nombre de pila modificado), que tenía una cita para un control posoperatorio en radiología, se trata de las dos cosas e incluso se sorprendió de que su clínica le confirmara su examen la víspera.

"Pensaba que tendrían cosas mejores que hacer. De todas formas, en ningún caso me iba a someter a una resonancia magnética, ¿cómo se puede estar seguro de que desinfectan la máquina después de cada paciente?", dice a la AFP.

Al margen del Covid-19, "las otras patologías siguen en nuestro radar", confirma el doctor Elie Azoulay, del servicio de reanimación del hospital Saint-Louis de París. "Reservamos camas (para estos pacientes) pero no llegan".

Al haber vivido una situación similar durante los años de la gran epidemia del sida, Azoulay está seguro de que "muchos no vienen por temor a contagiarse. También hay quienes no vienen a visitar a sus allegados en reanimación por este motivo".

Al mismo tiempo, el confinamiento impuesto en muchos países como en Francia también ha hecho bajar el número de "accidentes de carretera. Y la gente hace menos esfuerzos, por lo que tenemos menos infartos y accidentes cardiovasculares".

Por ejemplo, en el este de Francia, una de las regiones más afectadas por la pandemia del coronavirus, "la actividad en las urgencias se dividió por seis", asegura el doctor Marc Noizet, jefe de urgencias del hospital de Mulhouse, sin embargo saturado por el Covid-19. "Es increíble, también tenemos menos apendicitis, menos oclusiones (intestinales)...".

"Las embolias pulmonares, las flebitis, las peritonitis no cesarán debido al virus", se alarma el doctor Christian Lehmann, médico generalista de la región parisina.

"Incluso en tiempos de crisis, los cuidados básicos deben seguir: nacen bebés, se tienen que poner vacunas y la gente sigue necesitando sus tratamientos vitales", afirmó el lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Una situación parecida se dio con la epidemia del Ébola en África occidental en 2014: los pacientes huían de los dispensarios y las maternidades estaban desiertas.

La OMS preconiza que a la espera de una vacuna contra la COVID-19, "hay que garantizar que la gente se protege contra enfermedades" para las que sí existe una.

Un auge del número de casos de otras enfermedades "sería una catástrofe para las comunidades impactadas por el Covid-19", explica la doctora Katherine O'Brien, directora de vacunación e inmunización de la OMS, que pone a modo de ejemplo los 6.000 muertos que dejó el sarampión en República Democrática del Congo (RDC) durante la epidemia del Ébola. 

UNICEF publicó la misma recomendación: "Los hijos de las familias más pobres en los países afectados por los conflictos y las catástrofes naturales son los más expuestos" a este peligro, subrayó su directora Henrietta Fore, "preocupada" en especial por Afganistán, RDC, Somalia, Siria y Sudán del Sur.