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Calles vacías y más calles vacías. La ciudad despertó este sábado, horas después del inicio de la desinfección para ayudar contra el combate del coronavirus, sin mayores novedades. Al igual que el olor de los desinfectantes que se rociaron por diferentes zonas de la capital, como la Villa Primero de Mayo, el barrio Cordecruz, el barrio Lazareto o la zona de la 4 de Noviembre, la dudas y temores de los vecinos sobre esta medida también se disiparon desde muy temprano.

"No pasó nada con las mascotas. Teníamos miedo de que pudieran envenenarse o algo así, pero nada pasó", dijo un vecino de la zona del barrio Lazareto, mientras Terry, un pequeño perro criollo, color negro y bastante juguetón, trataba de atrapar una de las tantas palomas que se aglomeran en una de las esquinas de esta zona, ya que otra vecina deja comida de forma periódica.

Distante de este punto, a pocos metros de la plaza principal de la Villa Primero de Mayo, una persona en situación de calle puso algo de humor al recorrido. "Yo estoy desinfectado contra esta enfermedad, a mí no me va a dar nada; anoche, cuando dormía en aquella esquina (y señala un árbol en una de las esquinas de la plaza,) sentí de pronto como si me rociaran con agua y un ruido fuerte. No me moví, porque no sabía qué era, pero luego me di cuenta que estaban fumigando", relató Francisco, que tiene el aliento a alcohol y es uno de 'los dueños' de una pequeña acera sobre la avenida principal de la ciudadela.

Las autoridades responsables del trabajo de desinfección en la ciudad recomendaron que durante y luego de que el vehículo pasara por su calle, era mejor que nadie saliera y pedían tener mayor cuidado con personas asmáticas o con problemas de reacción alérgica. Al parecer Francisco, además de creer que quedó completamente inmune al Covid-19 por el episodio que vivió la noche del viernes, sin saberlo tal vez no sea alérgico ni tampoco padezca de asma.

Al otro lado de la ciudad, en el barrio Cordecruz, las cosas no son diferentes a las que se ven en el resto de la ciudad. Calles vacías y algunos vecinos limpiando sus aceras. Nadie se mueve, casi no hay vehículos circulando por las vías, como lo confirma Juan Carlos, un guardia de seguridad que puso su sillón debajo de un alto y frondoso cupesí, desde donde observa el 'movimiento' de la zona.

"Los que estaban con las máquinas pasaron ayer por aquí, a eso de las seis de la tarde. Fue rápido y la gente después de eso no salió, como lo pedía un vehículo que acompañaba a la máquina que rociaba el líquido a las calles y aceras. No pasó nada extraño como algunos pensaban, todo está normal y tranquilo", aseguró el guardia, sentado en un sillón metálico, trenzado con tiras plásticas.

Trabajos en La Guardia

Con el uso de cinco tractores, este sábado se comenzó con la desinfección de las vías principales de acceso y salida de este municipio. Las labores comenzaron a las 6:30 y se ejecutaron con la finalidad de minimizar los posibles nuevos contagios del Covid-19.

El trabajo partió desde el km 20, donde está el ingreso al edificio municipal, desde donde se movieron dos motorizados hacia la comunidad de San José. Dos rodados fueron llevados hasta el kilómetro 13 y el quinto tractor fue ingresado a la zona del casco viejo de la comuna guardieña.

Las autoridades estiman alcanzar una cobertura de 600 km al final del los tres días de desinfección y se piensa que se utilizarán 500.000 litros de hipoclorito de sodio. Los agentes de la Policía coadyuvan con las tareas de desinfección, cortando por un tiempo el casi nulo tráfico vehicular que hay por la zona.