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El estado brasileño de San Pablo prorrogó este lunes dos semanas las medidas de cuarentena pero prevé que, aun con esas restricciones, el nuevo coronavirus deje al menos 111.000 muertos en su jurisdicción en los próximos seis meses.

San Pablo, el estado más poblado de Brasil con 45,9 millones de habitantes, totaliza 304 muertes por Covid-19, un 54,9% del total nacional (553 muertes), y 4.861 casos de un total de 12.056, según datos del Ministerio de Salud.

El escenario con restricciones de circulación prevé 1.300 óbitos hasta el 13 de abril, en tanto que de no aplicarse ninguna medida ese número se elevaría a casi 5.000, y el semestral, a 277.000, dijo el director del estatal Instituto Butantan, Dimas Covas, en rueda de prensa.

"Sin ningún tipo de medida, tendríamos 277.000 muertes en el estado de San Pablo, pero con las medidas, vamos a evitar 166.000 muertes", precisó, junto al gobernador del estado, Joao Doria.

"Esto es para que tengamos una dimensión de lo que nos espera", agregó, en momentos en que la polémica arrecia entre el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, opuesto a las cuarentenas en nombre de la preservación de la actividad económica, y la mayoría de los gobernadores y buena parte de sus ministros.

Covas agregó que el cumplimiento de la cuarentena permitirá reducir el número de consultas en los centros de salud por síntomas de coronavirus de 1,3 millones a 670.000 en los próximos seis meses.

El estado de San Pablo tiene 12.547 camas en cuidados intensivos y la mitad ya están ocupados, informó.

Controles más estrictos 

Doria prorrogó por otras dos semanas, hasta el 22 de abril, la cuarentena que entró en vigencia el 24 de marzo. Con la medida, continuarán funcionando solamente los comercios considerados esenciales, como supermercados y farmacias.

El alcalde de la ciudad de Sao Paulo (capital del estado), Bruno Covas, reconoció que había aumentado la circulación de personas en los últimos días e indicó que las autoridades estudiaban reforzar los controles.

"Si continuamos viendo gente en las calles, reuniéndose de forma innecesaria, complementaremos el decreto con otras medidas", advirtió.

Doria recordó que los cuerpos de seguridad del estado están autorizados a dispersar aglomeraciones. 

El gobernador, un político de derecha visto como presidenciable para las elecciones de 2022, entró en colisión con Bolsonaro, un exaliado.

"Vamos a actuar basados en la ciencia", reiteró este lunes Doria. "Los que defienden la apertura [comercial], defienden aglomeraciones y minimizan la situación en la que estamos, ¿van a enterrar a las víctimas?", se preguntó Doria, aludiendo a sus polémicas con Bolsonaro.

Doria elogió la postura del ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, contra quien Bolsonaro multiplicó los ataques en los últimos días.

Medios brasileños daban por segura este lunes la destitución de Mandetta. Su sustituto, según esas versiones, podría ser el diputado y exministro Osmar Terra, quien afirmó en una columna publicada este lunes que comparte la posición de Bolsonaro anticuarentena. "Admiro el coraje del presidente de posicionarse contra una corriente de pánico", escribió Terra.