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Los ministros de Finanzas europeos no lograban ponerse de acuerdo este martes por la noche sobre una respuesta económica al coronavirus: los países del norte se oponen a los del sur, que exigen un esfuerzo financiero sin precedentes con deuda compartida.

La videoconferencia comenzó en torno a las 10:30 (hb) y estaba previsto que se reanudara poco antes de la medianoche (18:00 hb) después de varias horas de interrupción durante las cuales se multiplicaron las discusiones en grupos pequeños para intentar salir del bloqueo.

"En esta fase no hay acuerdo. Llevará tiempo", declaró una fuente europea, que afirma que la negociación podría durar toda la noche. 

Independientemente del resultado de la reunión habrá una rueda de prensa el miércoles a las 4:00 (hb). 

Esta reunión es un test de la unidad de los 27, que no pueden permitirse el lujo de mostrar división, después del fracaso de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del 26 de marzo sobre esta crisis.

Frente a la pandemia, la respuesta europea se orientará en tres ejes que parecían obtener el apoyo de los ministros, según varias fuentes: hasta 240.000 millones de euros en préstamos del fondo de rescate de la zona euro, un fondo de garantía para las empresas y ayuda al desempleo parcial.

Pero los países más afectados por el coronavirus, principalmente Italia y España, siguen pidiendo la creación de un instrumento de deuda compartida -- conocido como "coronabonos" o "eurobonos"-- destinada a reactivar la economía una vez que la crisis haya pasado.

Plan de recuperación

Entre estos países figuran España y Francia, así como Grecia, Malta, Luxemburgo e Irlanda, según varias fuentes.

"Los eurobonos representan una respuesta seria y apropiada", insistió el lunes por la noche el jefe del gobierno italiano Giuseppe Conte, cuyo país es el más afectado de Europa (más de 17.127 muertes).

España e Italia, ante la oposición de los países del norte de Europa (con Alemania y Holanda a la cabeza), provocaron el fracaso de la cumbre de finales de marzo. 

La mutualización de la deuda constituye, de hecho, una línea roja para Berlín y La Haya, que se niegan a comprometerse con un préstamo conjunto con Estados muy endeudados del Sur, a los que consideran malos gestores.

Dinamarca, Austria, Suecia y los Estados bálticos están de su lado, señaló una fuente europea.

Justo antes de la reunión, el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, pidió a los ministros que "asuman claramente un plan de recuperación coordinado y de gran envergadura" después de la epidemia, sin llegar a plantear la idea de una deuda compartida. 

En lugar de debatir una hipotética deuda compartida, los países del Norte prefieren centrarse por ahora en los instrumentos existentes para contrarrestar el golpe económico, como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), creado en 2012 durante la crisis de la deuda de la eurozona.