Opinión

Tuberculosis, Coronavirus y Dengue

Guillermo Dávalos Hace 4/10/2020 7:00:00 AM

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¿Tos severa – fiebre – debilidad: son los principales síntomas del coronavirus o de la tuberculosis o de ambas? Hasta donde se sabe son síntomas muy semejantes, pero además ambas afectan principalmente a los pulmones y las vías respiratorias, y pese a ser la tuberculosis una infección bacteriana y el Covid 9 una infección respiratoria viral, la forma de contagio es prácticamente la misma puesto que se transmite cuando las personas infectadas tosen, estornudan o escupen, propagándose de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala.

Al parecer estas similitudes desaparecen al revisar la incidencia de la tuberculosis y del coronavirus. Por una parte, en 2018 enfermaron de tuberculosis a nivel mundial 10 millones de personas, de las cuales 1,5 millones fallecieron a causa de la enfermedad y en este contexto Bolivia conto con alrededor de 8 mil casos y 200 fallecidos por año ocupando el tercer puesto en América, después de Haití y Perú en incidencia de tuberculosis. Mientras que en el último semestre enfermaron de Covid 9 en Bolivia una treintena y a nivel planetario alrededor de 370 mil con 16 mil fallecidos hasta el momento.
Pese a la significativa brecha verificada por la elevada incidencia de la tuberculosis con relación al Coronavirus, podría entenderse la alarma pública mundial provocada por esta última por tratarse de un nuevo virus y sobre todo por encontrase en creciente evolución.

Pero veamos algunas otras diferencias, puesto que mientras la tuberculosis afecta en primer término a la población en edad de trabajar, seguida por la población infantil; el Covid 9 afecta mayormente a las personas de tercera edad. Más aún, mientras más del 95% de los casos y de las muertes por tuberculosis se producen en países en desarrollo; lo contrario ocurre con el coronavirus el mismo que se generó como se sabe en la segunda economía del mundo y el 96% de los casos hasta la fecha se produjeron en los países desarrollados, lo cual termina de explicar la alarma mundial traducida en la declaratoria de pandemia. 

Sin embargo, cabe aclarar que en ningún caso se trata de poner en duda las medidas de emergencia asumidas ante la pandemia del coronavirus, por el contario traigo a colación la grave incidencia de la tuberculosis, como podría ser la incidencia del dengue que según expresaron estar preocupadas las propias autoridades de salud por “la agresividad con la que el dengue ha irrumpido este año en Bolivia, hasta convertirse en la peor epidemia de la enfermedad en 30 años al haberse reportado casi 30.000 casos sospechosos, una quinta parte de ellos confirmados por los análisis de laboratorio y una veintena de fallecidos”.

Se trata de diseñar e implementar políticas de salud pública pertinentes y por tanto contextualizas en nuestra realidad, que como hemos visto convivimos por décadas con persistentes niveles de tuberculosis y recurrentes epidemias de dengue junto, en el último tiempo, a la amenaza del coronavirus, todo lo cual debiera ser parte de la decretada emergencia nacional, generando hábitos preventivos con base a una estrategia de educación ciudadana, junto al incremento de la inversión en talentos humanos, infraestructura, equipamiento, investigación y generación de una genuina y solidaria corresponsabilidad social.

Por otra parte, abordar un coronavirus hasta ahora desconocido asociado a epidemias con las que estamos familiarizados puede ayudar a su comprensión y a disminuir la peor pandemia que es la histeria y el pánico social traducida en nuestro medio en reacciones de negación al cumplimiento de las disposiciones de emergencia, pero también de intolerancia y estigmatización extrema con los infectados, conspirando contra los esfuerzos orientados a generar corresponsabilidad social solidaria propósito central al que nos debemos todos.