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“No voy a descansar hasta encontrar a mi hijo. Ese mi autito, que está colgado también es mío, aunque sea su cadáver quiero llevármelo. Cuanta gente hay enterrada, él estaba descansando y de pronto les cayó la mazamorra. A su esposa por suerte la encontraron, ella está en en el hospital”, afirma con lágrimas en los ojos la señora Julia Vilca.

Su hijo Julio, de 29 años, se graduó de Derecho pero a veces trabajaba de transportista. “Él sacaba el auto, para ayudarme, solo los fines de semana”, explicó.

Julio está en medio de toneladas de tierra, al bajar al rio, hay un olor desagradable a descomposición que no da esperanzas de encontrar con vida a ninguno de los desaparecidos.

Julia Vilca busca a su hijo en medio del deslave

Por la desesperación, los familiares improvisaron una especie de equipo de búsqueda, que, con picotas y palas, intentan cavar y remover la tierra en busca de sus seres queridos.

“Mi yerno, está desaparecido, él se había estacionado un instante y la tragedia le ocurrió, en que maldita hora paso todo esto”, se lamenta doña Beneranda Colcha. “Nosotros nos dedicamos al comercio, vendemos celulares, toda nuestra carga desapareció”, llora. 

Junto con ellos se acercó hasta el equipo periodístico de EL DEBER Nellie Tola, quien dijo que su sobrina de diez años está desaparecida. “Mi sobrina no aparece, estoy pidiendo ayuda, quiero verla, su cuerpito, el Gobierno nos debe ayudar, no es justo. Mi esposo la está buscando personalmente, pero no tenemos recursos”, afirma.

Beneranda Colcha busca a su yerno

Así, en medio del derrumbe, hay varios familiares que miran al vacío y dejan caer lágrimas. A pesar de su desesperación, la búsqueda se reiniciará mañana, martes, muy temprano.

El dolor se siente en el aire, la desesperación hace que el ambiente sea tenso, mientras el tractor trabaja, los familiares rezan en silencio.