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Doña Fidelina siente más calor que nunca y las consecuencias de una escasez de agua que la atormenta. Desde hace por lo menos tres meses le cuesta calmar su sed, no puede bañarse todos los días ni lavar la ropa.

Doña Fidelina vive en el barrio Mapaiso Sur, que está dentro del municipio de La Guardia. Pero ayer volvió a sonreír tras que vio el camión cisterna que el gobierno municipal de La Guardia envió para socorrerlos y abastecer casa por casa con agua, puesto que hace ya meses que sufren desabastecimiento del líquido elemento.

Esta crisis de agua tiene una explicación. Así lo dice Edgar Barrios Zelada, gerente general de la Cooperativa de Servicios Públicos El Carmen (Coospelcar), señalando que en los últimos días ha estado confrontando problemas en la provisión de agua potable en la zona sur de dicho distrito municipal, afectando a las urbanizaciones Mapaiso Sur, Paraíso, Valparaíso y Los Piyos, debido al crecimiento acelerado de la población, lo que genera un aumento en la demanda del respectivo servicio.

“En la zona sur y en los barrios mencionados contamos con 1.421 conexiones de agua potable, con un promedio de cinco habitantes por conexión, lo que implica que existen aproximadamente 7.105 habitantes”, apuntó.

Para paliar de manera urgente el problemas la cooperativa solicitó apoyo a la Alcaldía de La Guardia, para que pueda proporcionar un camión cisterna a fin de llevar agua a la población afectada.

Por eso ayer muchas personas aguardaban con sus recipientes, emocionados, en espera de la cisterna. Sergio Núñez y Roberto Rodríguez, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la directiva vecinal del barrio Mapaiso Sur, expresaron que el desa-bastecimiento es muy preocupante y que en el mejor de los casos solo en algunas casas y por pocas horas se dispone del líquido vital.

Eso quiere decir que tienen que levantarse en la madrugada que es cuando el agua sale del grifo. Con ello, la rutina de los habitantes ha sufrido contratiempos.

La situación se puso tan difícil que hubo días en los que, ante la desesperación, acudían con sus recipientes hasta el centro de Santa Cruz de la Sierra para pedir agua. “Esto es muy difícil porque los trufis, que nos cobran Bs 3 hasta la refinería de Palmasola, no siempre tienen espacios en sus motorizados para que podamos traer los baldes y los bidones”.

Rodríguez adelantó que el próximo martes habrá una reunión de vecinos para tomar medidas de presión en caso de que no atiendan el problema de una manera definitiva. “Sin agua no se puede vivir”, sentenció