Opinión

Reinventarse

Anne Arrázola Anne Arrázola Hace 12/10/2017 1:50:00 PM

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Faltan pocos días para terminar el 2017, y este año ha sido uno muy particular para el país. Por más tibios o desinteresados que ‘seamos’ respecto de la política, lo que sucede en ese ámbito nos afecta de manera directa en nuestra vida diaria.

Los finales de año generan ansiedad, angustia y hasta tristeza. Empezamos a autoevaluarnos y aparecen esas famosas ‘to do list’ (listas de tareas por realizar). Nos toparemos con quehaceres que ni siquiera empezamos y otros que repetimos todos los años y nunca tuvieron principio ni final. Repasamos también nuestros fracasos, las metas no alcanzadas, y las que fueron imposibles a pesar del gran esfuerzo. 

Si bien diciembre puede traer toda esa carga de estrés y frustración, permite también oxigenar el alma y da la licencia colectiva de reinventarnos. Es una oportunidad de renacer. Es como ‘hacer policía’: revisar ropa, juguetes, zapatos, todo lo que ya no usaremos para donarlo.

En estas fechas, se hace ‘policía emocional’, liberando todos esos sentimientos, situaciones dolorosas, frustrantes, inconclusas, emprendimientos, actividades, personas que ya no pueden estar más en nuestras vidas, y dejarlas ir para dar espacio a nuevas emociones, experiencias, logros, personas y/o emprendimientos.

Este último mes estuve conversando con emprendedores que, como yo, tuvimos que enfrentar la difícil decisión de cerrar nuestras empresas. Coincidimos en muchas cosas: entorno adverso; excesivas regulaciones; los ‘malditos’ impuestos, y más que los impuestos, el método impositivo; la informalidad, entre otras adversidades.

También, en lo maravilloso que es aprender, crecer, conseguir logros, alcanzar metas, caer, levantarse, volverse a caer. De estas conversaciones catárticas concluimos que liquidar un emprendimiento nos cuesta tanto o más que terminar una relación sentimental. Es tan difícil soltar, dejar ir, partir. Sin embargo, hay situaciones en las que no tenemos otra opción.

No esperemos que acabe el año, cualquier día es un buen día para tomar la decisión de desprendernos: lo que ya fue, lo que no fue, lo que no es y sabemos que no será, para darle paso a nuevas oportunidades, emprendimientos, desafíos, sueños, ilusiones, metas, personas.

Nadie, ninguna circunstancia, puede quitarnos la licencia colectiva de repensarnos, reinventarnos, de intentar ser mejores. No solo como personas, también como sociedad. 
Reinventémonos hoy.