Escucha esta nota aquí

Por Jaime Galarza:

Real Santa Cruz, el orgullo de muchos cambas, cumple un año más de vida.

Son 58 desde aquel día que a la sombra del cupesí ubicado en la intersección de las calles Chuquisaca y Moldes, ahí en la esquina donde está el viejo colegio Nacional Florida, unos amigos se animaron a fundar este equipo de fútbol que se ganó el cariño incluso de los hinchas de sus rivales.

Nació con indumentaria blanca entera, impecable, con la corona real y la cruz escarlata en el lado izquierdo del pecho. El blanco sigue siendo el color principal de su uniforme, aunque puede llevar vivos o estampados de otros colores según la ocurrencia de algún innovador de turno.

Los albos tenían varios denominativos, eran también los merengues cuando vestían de blanco entero; los criollos porque no admitían foráneos en sus filas, hasta convertirse en Los leones de El Pajonal, por la zona donde se encuentra su predio; o "los criollos del sur" como dice la letra de su taquirari creado por Los Cambitas.

"Realito" le decían muchos con afecto, aunque ese diminutivo ocultaba la fiereza de un equipo que a partir de mediados de los sesenta fue dolor de cabeza de los poderosos del fútbol cruceño primero y en el fútbol nacional después, cuando se creó la Liga del Fútbol Profesional, de la cual fue uno de sus fundadores.

Aunque sus hinchas repetían a los cuatro vientos "Real, orgullo camba". El orgullo tenía que ver, seguramente, con el hecho de haber logrado tener de entrada un valioso terreno en la zona de El Pajonal, donado por el industrial azucarero Ramón Darío Gutiérrez, por ser un equipo aguerrido, valiente, formador de futbolistas, y porque solo contaba con jugadores nacionales en sus filas, casi en su totalidad cruceños.

Real fue la casa de Carlos Conrado Jiménez, Choco Antelo, Bernardino Vargas, Andrés Gallardo, Algarañaz, Zapata, Ponce, Román Sánchez; Saucedo Landa, Limberg Viruez, Tamayá Jiménez, Jesús Reynaldo, Johnny Herrera, El Cañonero Pérez, Lorgio Antelo, Ñarrí Méndez, Álvaro Peña, Padilla, Sergio Rivero, Armando Ibáñez y El Camba Molina, entre otros. Descubrían grandes valores jóvenes y los terminaban de formar en sus filas.

Pasó el tiempo y también pasaron muchas cosas en este más de medio siglo de existencia. Dejó su condición de equipo criollo y abrió sus puertas a los extranjeros, empezó a descuidar sus divisiones menores para incorporar jugadores de trayectoria y muchos veteranos que fueron relegando a sus juveniles. Llegaron jugadores como Chichi Romero, Emilio Ludueña, Milton Melgar, Celio Alves, Juan César Silva, Juan Ernesto Lezcano, Horacio Chiorazzo, Chocolate Farías, Armengot, Edú Monteiro, Darío Rojas, Jurkevicius y Bernuncio.

En 1985 estuvo cerca del título con el aquel plantel integrado por Ludueña, Araúz, Armengot, Sergio Rivero, Juan Peña, Padilla, Luis Aguirre, Lorgio Antelo, Reynaldo, Lezcano, Chichi Romero, Farías y Álvaro Peña. Disputó la final con Bolívar en Cochabamba, y perdió en la definición por penales. Hasta hoy los hinchas se preguntan por qué el árbitro Oscar Ortubé le anuló el legítimo gol de cabeza a Lezcano…

Después se daría el gusto, en 1996. Fue campeón del Apertura, aunque en esa época no se otorgaba una estrella como hoy, solo un premio a torneo internacional, la Copa Conmebol. Le ganó la final a The Strongest con Sergio Galarza, Rodrigo García, Fernando Alba, Sergio Rivero, Ibáñez, Milton Melgar, Celio, Álvaro y Pepe Peña, Pinedo, Edú Monteiro en el equipo, y con Antonio Batista como entrenador. Fue la revancha desde los doce pasos.

Todo arrancó con don Esteban Lairana como presidente, luego pasaron muchos dirigentes que participaron en la vida de este club orgulloso de su estirpe, como Osvaldo Gutiérrez, Ignacio Talavera y Juan Carlos Durán. Durán, un presidente que estuvo en las buenas y en las malas de esta historia, es hasta la fecha el directivo más importante del club porque aprovechó los valiosos terrenos para darle un estadio, un coliseo y una sede que envidian muchos. Real es el único club cruceño que cuenta con escenario propio para el fútbol. Además lo llevó a su única conquista.

Hoy es el turno de Carlos Sánchez, que batalla para sostener a Real Santa Cruz en la División Profesional. A sus 58 años, el querido Real necesita recuperar su mística, aquella de los jugadores con sentido de pertenencia, surgidos de la cantera en su mayoría, que le permitan ser, nuevamente, ese adversario incómodo que generaba orgullo en sus hinchas.