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“Tenemos que trabajar, no podemos dejar al departamento así”, dice Óscar Urenda, aislado en su casa, pero en contacto permanente con el equipo que dirige la lucha contra el coronavirus en el departamento más afectado con la pandemia. Desde anoche, el secretario departamental de Salud está en cuarentena, luego de que un miembro de su equipo diera positivo por Covid-19. 

Eso obligó que cinco cabezas del Servicio Departamental de Salud se aíslen por precaución, aunque, en contacto telefónico con EL DEBER, Urenda adelantó que están viendo un espacio para reunirse entre los cinco para seguir vigilando la curva epidemiológica y hacer las gestiones para instalar más camas hospitalarias para enfrentar la emergencia.

Luego de anunciar su aislamiento, Urenda había lanzado un llamado de auxilio hacia el Gobierno nacional, exigiéndole que cumplan con su parte y otorguen los contratos necesarios para implementar más camas, ya que, luego de anunciar 400 casos en cuatro días, el sistema de salud departamental estaba a punto de colapsar por falta de recursos. 

La reprimenda del galeno surtió efecto. Esta mañana le han aprobado 154 contratos de los 800 que necesita para afrontar la pandemia, aunque aún no hay noticias de los respiradores que necesita (125) y en ese tema la respuesta sigue siendo que “llegan la siguiente semana”. 

Al inicio de la emergencia, Urenda había pedido un presupuesto de $us 25 millones para enfrentar la emergencia que no se lo dieron. Explica que eso era para reactivos, medicamentos, contratos, respiradores y centros de internación. Así por ejemplo, la semana pasada se acabaron los reactivos en la ciudad y crearon un cuello de botella en el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop). 

Consultado sobre por qué aún no se habían habilitados los laboratorios de El Remanso y de la maternidad, Urenda explicó que es por falta de reactivos, que se espera que lleguen al país en los siguientes días.