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La presidenta de The Strongest, Inés Quispe, concedió una entrevista a DIEZ. Habla de diversos temas y se defiende de las críticas. Dice que es muy responsable con los compromisos que asume. En julio cumplirá su primer año de gestión.

¿Cómo está encarando The Strongest, como institución, con su cuerpo técnico y el plantel, el actual momento con el fútbol detenido?

Algo nuevo e inusual, el club The Strongest es una institución con mucho arraigo en La Paz y en Bolivia, es una gran responsabilidad ser la cabeza, hay que tomar buenas decisiones en la medida de nuestras posibilidades, esta pregunta es muy buena pero muy difícil de responder por que toda la planificación que teníamos está sujeta a factores que están fuera de nuestro control.

¿Cómo proyectar a futuro el ingreso de recursos tomando en cuenta que este año de por sí se vislumbra un tanto anormal por la pandemia?

El club The Strongest tiene algunos pilares de movimiento económico, el servicio de asociados que usan el complejo deportivo, las escuelas de futbol, la taquilla, auspiciadores y los derechos de TV.

Yo me caracterizo por ser muy responsable con los compromisos en especial los económicos, lo hago en mi actividad personal, más aun con el club The Strongest, estamos muy preocupados debido a que los pilares que te mencione no se harán efectivos en un alto porcentaje, y hay que cancelar sueldos, plan de pagos, impuestos, etc., pagar de nuestro bolsillo tampoco es lo correcto ni justo. Estamos a la espera a ver cómo se desarrolla la mejoría en todo lado, ahí se tomarán decisiones.

¿Cómo está la institución en estos momentos?

Totalmente paralizada como todas las empresas y actividades por la pandemia.

¿Hay algunas críticas de ex dirigentes como Martin Iturri a su gestión, cómo la asumen desde su directorio?

Es muy fácil criticar, acepto críticas con buena intención, pero no acepto las de mala intención. Yo soy presidenta del club The Strongest por aclamación, porque cuando se llamaron a elecciones nadie se presentó. Como Martin hubo, hay y habrá siempre enemigos del Tigre, siendo ex dirigente e hincha, pero la gente también tiene que saber cuál fue el motivo para que ahora sea detractor de la familia Salinas, simplemente porque se dejó de pagarle un salario mensual que la institución le cancelaba por atender temas jurídicos, debido a que dejó de tener la confianza del directorio por algunos casos delicados que perdimos. El asevera que fui elegida en contra de los estatutos y los estatutos del club también dicen que los dirigentes no pueden cobrar sueldo profesional, doble moral desde cualquier punto de vista.

Hoy, él es abogado de quienes critican al presidente de la FBF César Salinas, ¿cree que está enlazada la crítica hacia usted?

Cuando él termina representando a los clubes que le hacen oposición a la gestión del presidente César Salinas, de forma natural termina rebotando a la gestión mía, por mi condición de esposa, y acá me acuerdo que mi esposo, cuando asumió como presidente del club The Strongest el 2014 lo invitó a su directorio de buena fe, sacándolo del anonimato para que colabore al club, además existe un parentesco espiritual entre las dos familias, que por un principio moral y ético se lo debería respetar.

¿Es The Strongest una institución sólida?

Al ser una institución centenaria, siempre protagonista del futbol profesional boliviano, multideportiva, con un patrimonio de más de 70 millones de dólares a nombre del club y no de terceros, creo que sí. A las instituciones las hacen grandes las personas que las administran. La familia Salinas Quispe, sabemos cómo salvamos de una profunda crisis el 2014 al club, cuánto dinero gastamos de nuestro patrimonio para pagar deudas de anteriores gestiones más que compromisos, hay gente que ni con su entrada aporta y son los mayores críticos.

¿Es difícil, es fácil, es un reto grande presidir un club como el Tigre?

Primero es un orgullo ser la primera presidente mujer del club The Strongest, no es difícil, pero si es complicado.