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“No estamos mal, pero vamos rumbo a ello”, fue el colofón del XI Foro Económico organizado por el Colegio de Economistas de Santa Cruz - CESC y la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra - UPSA (12.10.18). Una dura advertencia que debe ser tomada en cuenta al provenir de dos sólidas entidades.

Los expositores en el foro fueron Marcelo Montenegro, exasesor de política económica del Ministerio de Economía, que expuso sobre ‘Crecimiento económico, desarrollo y endeudamiento público’; Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia, sobre ‘Déficits, aspectos monetarios y sus efectos’; José Luis Parada, asesor general de la Gobernación de Santa Cruz sobre ‘Inversión pública, consideraciones e impactos’ y Sergio Villarroel de Friedrich Ebert Stiftung sobre ‘Diversificación del sector productivo como alternativa para el desarrollo a largo plazo’, todos ellos reconocidos profesionales de vasta experiencia.

De las conclusiones del foro, destaca la aceptación de fallos en el mercado -reconocido como el mejor asignador de recursos, aunque no perfecto- algo que, si bien justifica la intervención gubernamental hacia su mejor funcionamiento, sugiere que esta participación debe ser altamente técnica.

La preocupación en el ámbito laboral fueron las políticas redistributivas que generan incentivos perversos, contrarios a la productividad, la inversión e innovación, afectando el crecimiento/desarrollo (como los bonos, el incremento salarial, el doble aguinaldo).

Asimismo, la necesidad de diversificar la estructura económica ya que 2/3 partes depende de actividades intensivas en capital -no así en empleo- y los insuficientes y aislados clusters y encadenamientos de generación de valor.

Fueron también reseñadas como preocupaciones: la eficacia/eficiencia de la inversión pública, ya que el gasto per se no es condición suficiente para el desarrollo; la insostenibilidad de los déficits gemelos (externo y fiscal); la constante pérdida de las RIN, con un tipo de cambio que perjudica la competitividad de los bienes transables, que podría derivar en mayor control y restricción de capitales, que resultaría nefasto por lo visto en otros países.

Para concluir, la sesuda reflexión del presidente del CESC, Jorge Akamine: “Todo lo anterior, no hace sino acercarnos cada vez más a situaciones límite que ya hemos vivido dolorosamente (…) es imperativo actuar con prudencia, inteligencia y unidad (…) aunque cada vez resulta más difícil reencaminar el rumbo, volvemos a reiterar lo que venimos diciendo: aún estamos a tiempo”.