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La revista The Economist realizó un ranking entre economías emergentes para medir su fortaleza financiera. Entre los ítems que evaluó la publicación se encuentran la deuda pública, la deuda externa, el costo del endeudamiento y las reservas de cobertura. Así, Bolivia se ubica en la posición 21, entre 66 países seleccionados por la publicación; es decir, el top 25.

En total seleccionó a 66 países, en donde Perú es el mejor de la región al encontrarse en la cuarta posición, debajo de países como Botsuana, Taiwán y Corea del Sur. En Sudamérica, le siguen Paraguay y Bolivia, que están ubicados en las posiciones número 20 y 21.

Así la economía local se encuentra en la posición número 21, por encima de Colombia (29), Brasil (30), Chile (31) y Uruguay (33). El país peor ubicado es Venezuela, que se aplaza en los cuatro ítems que mide la publicación.

Vale la pena recordar que la deuda externa de Bolivia casi se duplicó de $us 3.248 millones en 2006 a 6.612 millones en 2016, y en 2019 cerró con $us 11.267 millones. El ratio saldo de la deuda sobre el Producto Interno Bruto (PIB) alcanza al 27,1%, cuando su límite referencial es del 50%. De ese monto total, tres organismos multilaterales (BID, CAF y BM) concentran el 92% del saldo de deuda multilateral; mientras que China representa el 70% de la deuda bilateral.

Riesgos en el corto plazo

El analista financiero Mauricio Ríos García dijo que es posible que The Economist esté viendo solo la foto y no la película de la economía boliviana. Considera que la publicación especializada no está tomando en cuenta los riesgos de corto plazo a los que está expuesto el país. Esto es comparable al momento inmediatamente anterior a la explosión de la burbuja inmobiliaria en EEUU entre 2007 y 2008, cuando las calificadoras de riesgo otorgaban triple A a la banca o las aseguradoras.

Para probar, Ríos sugiere fijarse en el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa (IED) en Bolivia, que es la más baja de toda la región. "Nadie invierte en este país, y por eso tenemos escasez de dólares, problemas con el tipo de cambio y, por tanto, el riesgo moneda más expuesto probablemente de la región".

En este sentido, señala que por eso la economía boliviana se ha visto forzada a sustituir el ingreso que se tendría en dólares por concepto de IED, con el incremento de deuda pública externa, que solo agrava el problema.