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La fiesta para celebrar el fin de la etapa colegial puede significar un gasto de más de $us 100.000 para una promoción de un colegio privado con 90 alumnos, por lo que los padres de familia y los estudiantes se preparan con anticipación, durante al menos dos años, para que el gasto no se vuelva pesado en sexto de secundaria.

Si bien estas cifras pueden ser aplicables solo a una docena de colegios cruceños, donde las mensualidades oscilan entre $us 300 y $us 500, los montos para organizar una fiesta en otras unidades educativas también implican inversiones fuertes que van desde $us 10.000 hasta $us 70.000, dependiendo de la fastuosidad que se le quiera dar al último acto colegial.

“Durante años hemos realizado actividades para juntar dinero para la fiesta de promoción; sin embargo, el dinero ha faltado y por eso nos han pedido una importante suma”, contó Karen, la mamá de un adolescente que saldrá bachiller este año de un colegio privado.

Entre los gastos más altos que deben realizar los alumnos de la promoción al final de año están el local para la fiesta, el conjunto musical y la decoración del salón, donde se hará el acto de graduación, sin contar el vestuario ni la producción fotográfica. Hay colegios que pagan más de $us 15.000 solo por la decoración.

Algunos locales de eventos ofrecen paquetes por diferentes montos, que incluyen comida, bebidas, musicón, sillas, mesas y decoración. En estos paquetes cada plato cuesta desde Bs 100 hasta Bs 180.

Organizadores de eventos dan fe del intenso movimiento económico que generan las fiestas de promociones en Santa Cruz y explican que los gastos giran principalmente en torno a la capacidad económica que tengan los padres de familia, aunque reconocen que muchas veces la presión de los hijos termina por obligarlos a endeudarse para estas fechas.,

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José Parada, un joven organizador de eventos y propietario de un local en el centro de la ciudad, dijo que conoce casos de fiestas de promoción que costaron más de $us 30.000, una cifra muy inferior a los cientos de miles de dólares que otras personas pueden pagar, pero que sigue significando un presupuesto muchas veces difícil de cubrir para las familias.

Patricia Ortiz, encargada de los eventos que se realizan en los predios de Fexpocruz, agregó que el fenómeno del doble aguinaldo se siente en las fiestas, ya que las mesas que antes tenían entre 50 y 70 invitados, ahora redujeron a casi la mitad en el número de los participantes por alumno.

Ximena Jiménez, otra organizadora de eventos, comentó que la realidad que observa día a día al ponerse al frente de los festejos es que los cruceños se mueven con intensidad para ser parte del momento, aunque luego su situación económica se vea desmejorada por los gastos realizados. “Así somos (los cruceños), queremos vernos como unas estrellas al menos por una noche”, apuntó Ximena y agregó que el fenómeno de la fastuosidad con la que se están viviendo no solo las promociones, sino también otro tipo de eventos en nuestra capital, comenzó a ser parte de la realidad de Beni, donde las fiestas son cada vez más lujosas.

Detrás de los pupitres
Richard, Karina y Nelson, estudiantes de colegios particulares de la Villa Primero de Mayo y de la Pampa de la Isla, reconocen que muchas veces ellos y sus compañeros de cursos cambian sus prioridades al llegar a la prepromo o a la promoción. Dejan un tanto de lado los estudios y comienzan a pensar en dónde, cómo y con quién será la fiesta de bachiller.

“Todos queremos un lindo recuerdo de ese momento, pero nos olvidamos que primero está pasar de curso”, dice sonriente Karina, compañera de Nelson en la Villa Primero de Mayo. Ambos, al conocer las cifras que se mueven en otras realidades de promo, se mostraron sorprendidos y solo dijeron que si tuvieran esa cantidad de dinero la ocuparían un poco para la fiesta y otro tanto para ayudarse económicamente entre ellos.

Richard, bachiller de un colegio de la Pampa de la Isla, dijo que en su colegio solo se tendrá el acto de graduación y nada más. “Junto con otros 10 compañeros decidimos hacer una fiesta para festejar. Cada uno puso $us 200 para los gastos de la bebida, comida y música, la fiesta será en la casa de uno de mis compañeros”, comentó el estudiante.

Generador de empleos
Ximena Jiménez se animó a lanzar una cifra respecto al movimiento económico que se genera en una noche de fiesta de una promoción que invirtió más de $us 100.000. Ella indica que entre regalos, ropa, consumo de bebidas, peinados y otros aspectos se mueven $us 500.000. Cuando la inversión es mayor a los $us 50.000, el movimiento económico generado puede ser de $us 250.000.

Al hacerse estas inversiones, también se genera empleos. Patricia Ortiz, responsable de los eventos en la Fexpocruz, dijo que en una fiesta de más de 1.500 invitados se generan de alrededor de 200 empleos directos.

A muchos les gusta presumir
Sobre el tema, el sicólogo Oliver Silva, que antes de dar su criterio de esta realidad advierte que es papá de un bachiller, observa que hay una tergiversación de los valores sociales y afirma que ahora más importante que compartir un logro es presumir la fastuosidad con la que se puede llevar adelante una fiesta.

“Ahora lo que importa es la plata, aparentar. Les estamos dando mensajes equivocados a nuestros hijos, donde les decimos con nuestros actos que más importante es la apariencia que la esencia”, reflexiona el profesional y añade que el consumismo manda en estas organizaciones, ya que la gente se sumerge en el hedonismo, ya que busca el placer en él y su apariencia.

“Se compran las cosas para utilizarla solamente por una noche, quedando con las deudas, que se pagarán por siempre”, completó Silva, recordando que ser bachiller es uno de los tantos ritua-
les de paso que vivimos las personas.

Por su lado, el economista Nelson Ríos sostiene que los padres de familia buscan diversas estrategias para financiar las celebraciones que, en conjunto, mueven tres cuartas oartes de lo que se genera en Carnaval