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Por: El Potosí

La Villa Imperial de Potosí volvió a sonar este viernes, cuando miles de sus habitantes golpearon cacerolas, sonaron vuvuzelas, encendieron altoparlantes y detonaron petardos en una protesta que el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) denominó: “Cacerolazo, petardazo y carajazo”.

El presidente de Comcipo, Juan Carlos Manuel, dijo que la protesta fue reforzada por la indignación que despertó el supuesto desaire que la presidenta Jeanine Áñez les hizo al alcalde, Luis Alberto López, y al presidente del Concejo Municipal, José Luis Murillo, que intentaron reunirse con ella para recibir información sobre el laboratorio para coronavirus y no lo consiguieron. Molestas, ambas autoridades retornaron a Potosí y censuraron a la mandataria.

La exigencia de contar, con por lo menos un laboratorio para el análisis de muestras de sospechosos de haberse contagiado de Covid-19 es la nueva razón para las protestas de los potosinos que consideran discriminatorio que sus vecinos de Sucre y Tarija ya cuenten con esa infraestructura, pero su Departamento no.

El alcalde López anunció la compra de reactivos para el laboratorio con recursos municipales mientras que el presidente cívico no descartó nuevas protestas si el retraso en el funcionamiento de esa infraestructura persiste. El gobernador, Omar Véliz, también anunció el uso de recursos propios para la compra de insumos médicos.