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Hasta antes del ingreso del coronavirus al país, la aceptación a las gestiones del gobernador Rubén Costas y la alcaldesa interina Angélica Sosa no eran del todo aplaudidas por la población cruceña. La figura ha cambiado en este último trimestre, por lo que se prevé que la disputa del sillón municipal por ambas autoridades será intensa.

De acuerdo a una encuesta realizada por Ipsos, entre el 2 y 7 de mayo, Costas cuenta con un 56% de aprobación respecto a su desempeño en la pandemia, mientras que Sosa llega al 64%.

Ninguno quiere hablar sobre el tema político, porque consideran que ahora lo más importante es la gestión en la crisis sanitaria, aunque, de acuerdo a los entendidos en la materia, toda decisión siempre tendrá un resultado político a corto, mediano y largo plazo.

Manejo de la crisis

La poca visibilidad de Costas en situaciones adversas, como los incendios de la Chiquitania, los 21 días de paro, la asunción de su colega de partido Jeanine Áñez a la Presidencia, además de su candidatura, le pasó una factura a su gestión en cuanto al apoyo de la población, por lo que la situación actual podría ayudarlo a levantar su imagen.

Hay una clara diferencia en el manejo de la crisis entre Sosa y Costas. Mientras la primera ha monopolizado su imagen en los medios de comunicación, saliendo todos los días o informando sobre las distintas áreas del municipio, el segundo se ha mantenido casi al margen y ha delegado el trabajo de informar a los funcionarios que conforman el Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED).

“Costas ha sido más prudente, en cambio Sosa, fiel a su estilo, ha centralizado todo. Ella, en este momento, es Ejecutivo y Legislativo, no aparece ningún otro funcionario ni concejal. Nadie dice esta boca es mía y eso es también preocupante. Existe una concentración del poder de las decisiones en función a esta pandemia. Veremos si esto es positivo o negativo más adelante”, explica el analista político Daniel Valverde.

“No leemos las encuestas”

El futuro político está en otro plano. Bajo esa premisa es que Angélica Sosa y el secretario de Gobierno de la Gobernación, Vladimir Peña, se manejan prudentemente cuando se les consulta sobre los resultados de la encuesta.

Sosa fue bastante escueta en su respuesta y no quiso ahondar en detalles. “Sin comentarios políticos. Estamos para proteger a la población y hacer lo que esté a nuestro alcance para sobrellevar esta desgracia mundial. Gracias”, fue la única respuesta suya al ser consultada sobre su posición.

Sosa se ha mantenido alejada de las consultas de este tipo desde que asumió como alcaldesa interina, luego de que Percy Fernández solicitara permiso el 1 de abril hasta que finalice la emergencia sanitaria en el país.

Por su parte, Peña fue más abierto a responder, señalando que Costas está agradecido por el apoyo recibido por el departamento y que no bajarán la guardia en el manejo de esta crisis sanitaria.

“Creo que hoy se valoran más las medidas que hemos puesto en marcha, como el tema de los hospitales o el destinar el 30% del presupuesto departamental para la salud, porque desde hace seis años que tenemos la competencia sobre los hospitales”, explicó Peña.

El funcionario de la Gobernación recordó que Costas ha ganado tres elecciones y en la última obtuvo el 61% de la votación.

Lo cierto es que, desde esa elección, en 2015, y comparando con sus anteriores gestiones, Costas mantuvo un discurso más suave.

Viene la segunda parte

La evaluación que se realiza a Sosa y Costas es volátil. Todavía falta saber cómo ambas autoridades se enfocarán en contener la pandemia cuando llegue el pico alto de contagio, que se tiene previsto sea a fines de este mes. Además, la evaluación de resultados, al final de esta crisis sanitaria, jugará un papel importante en la decisión de la población a la hora de emitir su voto en las urnas.

“En este primer trimestre (marzo, abril y mayo), la situación los favorece, porque hay cuarentena, están ayudando, pero si esta pandemia se descontrola, y luego viene el conteo de víctimas, las rendiciones de cuentas, las auditorías, la transparentación de los resultados, puede abrirse una caja de pandora que genere un efecto negativo o boomerang”, explicó Valverde.

Hasta el momento y con los resultados de aprobación de la población, ambas autoridades podrían ser precandidatas para las municipales.

Santa Cruz de la Sierra será la plaza más disputada a nivel municipal por la cantidad de recursos económicos que se manejan y por la simbología política que representa, aunque quien asuma el cargo tendrá el reto de convertir a la ciudad cemento en una con mayor desarrollo humano.

ANÁLISIS | Costas y Sosa revitalizan sus perfiles públicos

José Orlando Peralta, politólogo

La disputa por la popularidad del liderazgo local es una constante que atraviesa por todas las fases de la pandemia que estamos sufriendo en Santa Cruz, el departamento más afectado del país. Si tenemos en cuenta que el 2020 era un año programado para desarrollar elecciones en todos los niveles de Gobierno, no tendría por qué asombrarnos el comportamiento de las autoridades cuando mezclan gestión con campaña, aunque el costo de ello implique imprudencia, payasadas, falta de coordinación institucional y el predominio del insoportable ego político.

En las difíciles circunstancias que estamos atravesando, Rubén Costas y Angélica Sosa revitalizan sus perfiles públicos y se posicionan como opciones competitivas para el principal sillón municipal. No digamos que sus respectivas gestiones institucionales han sido de las mejores, ni que han sido líderes políticos que consideran a la verdad como bien público por haber desarrollado una buena comunicación política, pero, por el momento, es lo que hay.

De acuerdo a Gina Kolata (NYT,2020), según los historiadores, las pandemias tienen dos tipos de final: El médico, que ocurre cuando las tasas de incidencia y muerte caen en picada, y el social, cuando disminuye la epidemia de miedo a la enfermedad. A modo de conjetura, considero que el final de la pandemia en Bolivia y, principalmente, en Santa Cruz, será social porque las urgencias económicas también colapsarán y los intereses políticos-partidarios se intensificarán.

La disputa por el sillón municipal en la capital cruceña se desarrolla de manera subterránea, disimulada y tiene un doble efecto: Acelera y obstruye la gestión contra la pandemia, lo que impide que sea regular y más efectiva. Dependiendo de su memoria o amnesia, el ciudadano será quien decida con su voto al próximo alcalde municipal.