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Irresponsabilidad y caos se observó esta jornada en la ciudad de El Alto, donde retornó el transporte público. Se incumplieron las medidas de bioseguridad, existieron largas filas en puntos de parada y tumultos en la terminal interprovincial.

Solo hasta las 10:00 se retuvieron 161 vehículos que transportaban pasajeros e intentaron ingresar a la ciudad de La Paz, urbe que mantiene por una semana más la cuarentena rígida al ser un municipio de riesgo.

“Lo que pasa es que en esta urbe estamos acostumbrados a que nos controlen, porque, si no hay control, romperían estas disposiciones. Algunos vehículos vinieron desde sus paradas con 14 pasajeros”, admitió Fernando Flores, secretario de movilidad urbana de la Alcaldía alteña.

Si bien se instalaron 22 puntos de control en puntos estratégicos, los conductores se dieron modos para llenar la totalidad de sus vehículos, pese a las sanciones establecidas por la comuna y la Policía Boliviana.

“Tenemos dos sanciones, el incumplimiento de las medidas de bioseguridad tiene el decomiso de placas y el incumplimiento a la restricción es sancionado por la Policía con una multa de 2.000 bolivianos”, advirtió el funcionario.

El comercio informal fue prácticamente normal en El Alto esta jornada, pese a que ese municipio se mantiene en el rango de riesgo alto, debido a que ayer registró tres nuevos casos de Covid-19, con 141 pacientes infectados y 10 decesos.

Sin embargo, el dirigente de los transportistas consideró positiva la reanudación de sus labores. “Es un éxito total que debemos sentir los alteños de habernos organizado”, resaltó el ejecutivo de la Federación de Choferes, Víctor Tarqui.

El horario para el servicio es desde las 5:00 hasta las 14:00 y el rol de salida de los vehículos está determinado por el último dígito de la placa. Los motorizados solo circularán de lunes a viernes, por lo que se mantiene la prohibición total los fines de semana. Se estimó que unos 11.000 motorizados debieron volver a las calles.