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Saidt Mustafá, arquero de Guabirá, está en San Juan, zona valluna que está a aproximadamente cuatro horas de viaje de la capital cruceña. Allí cumple todos los días con los entrenamientos virtuales. El experimentado guardameta cruceño confesó que está cómodo en el equipo norteño y que su aspiración es ser otra vez convocado a la selección.

El último entrenamiento de los rojos de Montero, tras disputarse la fecha 12 del torneo Apertura, fue  el 16 de marzo. En esa oportunidad, el cuerpo técnico que comanda Víctor Hugo ‘Copito’ Andrada anunció al grupo que tenían cinco días de descanso, por la pandemia,  para después retomar el trabajo.

Para disfrutar lo que en principio era una corta vacación, que se sigue alargando por la cuarentena, Saidt Mustafá optó lo que por tradición  hace desde que era niño. Esta vez se fue con su esposa (Denise Cuba) y sus dos hijos (Isabela, de cinco años y Farid, de uno) a su querida San Juan, población cercana a Vallegrande.

En ese apacible pueblo viven sus padres y también los papás de su pareja. “El valle atrae y desde niño lo hago cada vez que puedo, pese a que vivo desde la etapa de la escuela  en Santa Cruz (la ciudad)” contó el portero de la Furia Roja, que su tiempo lo distribuye entre los entrenamientos virtuales, que por lo general son a partir de las tres de la tarde y la ayuda en el campo a sus progenitores.

“Pastoreo ganado y cuido la producción de maíz. Ese es mi pasatiempo en el campo. No hay más que hacer”, dijo el guardameta que este año cumplió 30 años y que en el 2013 debutó en Sport Boys, cuando el equipo warneño estaba en el fútbol profesional.

“Acá entreno solo y es un trabajo netamente físico porque pese a que tengo una canchita al frente donde vivo no hay quien me haga remates al arco. Igual lo disfruto, como estoy disfrutando del campo y de mi familia”, confesó el golero, que en su infancia tuvo un corto paso por la Academia Tahuichi, pero como jugador y que a consejo del entrenador Carmelo Suárez optó por ser arquero.

“ A los 15 años dejé la Tahuichi y me probé en Universidad. En este club me botaron después de haber jugado 5 años en la asociación. Mi debut profesional lo hice en Sport Boys y en un partido en el que Sergio Galarza, que era el titular, no pudo viajar a Oruro para jugar contra San José. Lo hice bien, que después el profesor Néstor Clausen (el entrenador) me empezó a dar más oportunidades”, dijo el sanjuanino, que precisamente estando en el Toro warneño y a consecuencias de sus buenas actuaciones fue convocado a la selección que dirigió el argentino Ángel Guillermo Hoyos en el 2016.

Como el fútbol genera momentos gratos e ingratos, Mustafá tuvo una mala experiencia en la temporada 2015, cuando en un partido entre Sport Boys y Blooming agredió al árbitro Ivo Méndez. Esta reacción (él dice que solo lo empujó) le costó un año de suspensión, que después se lo acortaron a seis meses porque pidió disculpas por semejante hecho violento.

“Comietí un error, propio de un futbolista joven. Eso me enseñó a controlarme porque no lo voy a volver hacer”, confesó Mustafá, quien dice ser hoy muy amigo de Méndez.

Pero el fútbol y la vida da revanchas. Hoy, Mustafá goza de un buen presente en el club azucarero, que lo fichó al inicio de la presente temporada. Llegó luego de estar seis meses sin jugar y una media temporada buena en Bolívar, en la que fue campeón.

“En Guabirá quiero consolidarme y luchar por una nueva convocatoria a la selección. Sé que puedo y para ello debe estar siempre preparado”, sostuvo Saidt, quien admiró en su puesto al español Iker Casillas, que se retiró en febrero de este año, que se inspiró en el argentino Marcelo Barorero, hoy en el fútbol mexicano (Monterrey) y que en el país siguió bastante la carrera de Carlos Arias.