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OPINIÓN

Empleo en la visión de dos doctores

29/5/2020 03:00

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Hernán Paredes Muñoz

Generar y mantener empleos de calidad y productivos es el talón de Aquiles de toda economía. Ayer, la economía norteamericana registró 40 millones de desempleados, el 90% producidos durante el reinado del coronavirus. ¿Cuántos desempleados hay en Bolivia?, ¿Cuánto habrá aumentado el sector informal, que se ha constituido en un verdadero e insalubre colchón social?, ¿Qué hace el Ministerio de Trabajo?

La comprensión de este delicado tema difiere radicalmente entre un buen economista como el Dr. Juan Antonio Morales y el Dr. Oscar Mercado (abogado), Ministro de Trabajo, Empleo y Previsión Laboral. Dos visiones están frente a frente: generar trabajo productivo o mantener mucha burocracia segura e improductiva; promover empleo de calidad y sostenible o seguir incrementando el sector informal.

Respecto a la edad vemos perspectivas de dos generaciones. Uno representa a la tercera edad lúcida; otro, es un profesional más joven, con una visión repetitiva y antigua, similar a la vivida durante 14 años. Al leer la entrevista y la Resolución Ministerial/Comunicados, da la sensación de estar entre un viejo-joven y un joven-viejo.

Analicemos la entrevista al Dr. Juan Antonio Morales en El Deber el 26/5 y la Resolución 229/20 y Comunicados emitidos por el Ministerio de Trabajo.
El Dr. Morales señala: “Irónicamente, la ley laboral impide mantener o crear empleos”. Hay abundante y contradictoria legislación laboral en torno a la misma Ley del Trabajo. Esta tremenda dispersión legal ha permitido políticas tan diferentes como las vividas en períodos neoliberales y populistas. 

Una nueva Ley General del Trabajo es imprescindible, pero ¿qué hacer en el corto plazo para neutralizar está ironía? Debemos aplicar normas y tácticas laborales que faciliten la generación y mantenimiento de fuentes de trabajo, justamente aprovechando este amplio paisaje jurídico. 

En vez de implementar una visión generadora de empleo, el Ministerio de Trabajo ha estado emitiendo comunicados y resoluciones que simplemente repiten y mantienen las decisiones del anterior gobierno. De esta manera se agudiza la crítica situación de las fuentes de trabajo y peor aún, se desincentiva drásticamente la posibilidad de nuevas inversiones que generen empleo. Justamente ahora que la sociedad pide a gritos aumentar masivamente las fuentes de trabajo sostenible. 

Durante el anterior gobierno fue posible mantener esa visión laboral equivocada, porque había mucho dinero, gracias a los precios internacionales del gas y otras exportaciones primarias. Tanto dinero, tanta liquidez, permitió grandes inversiones buenas y malas; duplicar la burocracia estatal; generar un amplio sector informal de actividades improductivas en torno al contrabando; en fin, implementar políticas estatistas y poca economía productiva nacional. Hoy, la situación es exactamente inversa: no hay dinero en el sector público y además ni el gobierno, ni la sociedad, aguantan perder más tiempo.

Como señala el Dr. Morales “el déficit fiscal puede que llegue al 9%, siendo conservadores”, más aún, la inversión pública está casi parada. Hay muchas empresas constructoras y proveedoras de servicios al Gobierno, que quebraron o casi, por falta de pagos. No sabemos por cuanto tiempo la inversión pública no generará empleo. Necesitamos promover el empleo en el sector privado pequeño, mediano y grande, más allá de las formalidades, en el marco de la economía plural que tenemos. La masificación de la pobreza, amenaza. 

Flexibilización es la palabra clave. Para empezar flexibilizar los horarios de trabajo. Es casi un delito contra la salud pública restringir los horarios de trabajo/circulación/atención a 6 horas. Así se promueven aglomeraciones/focos de infección en las colas y dentro minibuses, microbuses, colectivos, mercados, bancos en fin en todas las actividades económicas. Si el gobierno cree que la Policía y el Ejercito podrán evitar que se rompa esta torpe decisión, no están razonando bien.

Necesitamos normas que faciliten dos o tres turnos de trabajo en todas las actividades públicas y privadas. Esto permitirá distribuir el movimiento de la población a lo largo de 12 o 14 horas diarias, de tal manera que se eviten aglomeraciones y se logre la imprescindible distancia social entre ciudadanos, además, no tendremos que esperar horas de horas para ser atendidos.
Para que se genere más empleo es imprescindible empezar a ligar el salario con la productividad. Nuevamente, flexibilización es la palabra. 

La inamovilidad funcionaria tiene doble efecto. En el sector público permite mantener un gigantesco aparato burocrático con muy pocos funcionarios con méritos profesionales, pero muchos burócratas que ingresaron por favor político o familiar. En el sector privado, es una de las causas del desempleo, simplemente porque asumir el riesgo de contratar una persona que no trabaje correctamente y luego sea muy alto el costo de retirarla, es una decisión crítica para cualquier emprendimiento.

Ampliemos el ámbito de aplicación de los Contratos por Servicios, al amparo del Código Civil. De tal manera que se pueda contratar personal en cualquier función por largos períodos, por hora o por producto. Este es un ámbito que puede ser muy útil para generar empleo juvenil, en diversas actividades incluidas el teletrabajo y servicios en línea.

En el sector público, hay que evaluar la frondosa planilla salarial, que en muchas instituciones y niveles tiene salarios irracionalmente altos que no guardan relación con el rendimiento de servidores públicos y menos en un momento de tremenda debilidad fiscal. Resulta incomprensible que durante estos meses, mantengan sueldos muy altos sin trabajar, mientras la mayoría no tiene ingresos. Más adelante se tendrá que trasladar funcionarios públicos a actividades productivas y constituir un gobierno digital, ágil y fundamentalmente transparente.

Dicen que la inteligencia es la capacidad de comprensión y adaptación al cambio. El Ministerio de Trabajo debe adaptarse a las nuevas circunstancias. La realidad mudó; por eso es imprescindible un reseteo mental para generar normas que promuevan mucho trabajo productivo y sostenible.