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OPINIÓN

La pandemia mortal que puede ser detenida por los jóvenes

30/5/2020 03:00

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Jarbas Barbosa - Subdirector de la Organización Panamericana de la Salud

Imagine una epidemia mundial con un número de víctimas mortales 20 veces superior al de la Covid-19 hasta ahora y que se repite cada año. Imagine que el causante es un producto de venta legal en todo el mundo y que sus fabricantes invierten grandes sumas para captar nuevos consumidores, principalmente jóvenes, para reemplazar a los millones de personas que su producto mata cada año.

No es necesario usar la imaginación: cada año, los productos de tabaco matan a más de 8 millones de personas. Científicos y especialistas en salud pública están abocados a evitar estas muertes y por su labor, sabemos que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares y pulmonares, así como cáncer. 

El 25 % de las muertes por cáncer a nivel mundial se relacionan con el consumo de tabaco. La exposición al humo se vincula con la pérdida de más de 1 millón de vidas cada año. Y el tabaco, en forma de cigarrillos, puros o tabaco de mascar, puede causar cáncer de boca, pérdida de dientes, mal aliento, enfermedades de las encías, arrugas en la piel y debilidad del sistema inmunitario.

La industria tabacalera invierte más de $9.000 millones al año para persuadir a los consumidores, en especial a los adolescentes y jóvenes, a que consideren al tabaco como algo moderno, adulto y glamuroso. Emplean la publicidad directa (aunque esté prohibida o restringida en muchos países), o a personas influyentes en redes sociales y al patrocinio corporativo. 

También usan tácticas como colocar productos en películas, o desarrollan productos que afirman ser “más seguros”, proyectan un cierto estilo, y están dirigidos a hombres, mujeres o usuarios más jóvenes. O usan una combinación de todas estas estrategias.

¿Pero qué sucede con los cigarrillos electrónicos y los sistemas electrónicos de administración con o sin nicotina? Al comienzo, estos dispositivos parecieron surgir como competencia al tabaco, pero no fue así. Millones de consumidores se han vuelto adictos a la nicotina usando estos productos. Las grandes empresas tabacaleras han comprado o invertido en las firmas líderes de cigarrillos electrónicos. 

Estas empresas han usado tácticas similares a las de la industria tabacalera para atraer a consumidores jóvenes. Por ejemplo, antes de que algunos países lo prohibieran llegaron a ofrecer más de 15.000 sabores de cigarrillos electrónicos, varios dirigidos a niños y adolescentes.

Muchas investigaciones muestran que los cigarrillos electrónicos, al igual que los productos de tabaco, son muy adictivos y aumentan el riesgo de tener cardiopatías y trastornos pulmonares. Indican que los niños y adolescentes que consumen cigarrillos electrónicos tienen el doble de probabilidad de convertirse en fumadores más adelante. 

Un estudio reciente en Lancet indicó que empezar a fumar en la infancia duplica el riesgo de morir antes de los 70 años. En varios países de las Américas, más de 1 de cada 5 niños han probado su primer cigarrillo antes de los 10 años. 

Los fabricantes de productos de tabaco y cigarrillos electrónicos tienen un buen motivo para considerar a los jóvenes como sus clientes más importantes. Sin ellos, estas industrias no tienen futuro. Eso pone mucho poder en las manos de esta población.

Al celebrar el Día Mundial Sin Tabaco este 31 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud hacen un llamado a los adolescentes y jóvenes a alzarse en contra de la industria tabacalera, a resistir su publicidad, a exponer sus tácticas engañosas y a evitar que los capten para reemplazar a quienes fallecieron por usar esos productos.

También insta a los gobiernos a que protejan a esta población de la desinformación y prohíban la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco.

El futuro pertenece a los adolescentes y jóvenes de hoy. Su generación tiene el poder de poner fin a esta pandemia y crear un mundo sin tabaco.