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En su homilía dominical, monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de Santa Cruz, pidió no perder la esperanza en este momento en que la pandemia del coronavirus muestra su peor lado. También demandó mayor compromiso para cumplir con la cuarentena, que en la región cruceña se prolongará por dos semanas más.

"En esta ardua labor evangelizadora necesitamos la luz, fortaleza y guía del espíritu santo. Su guía es necesariamente importante en este tiempo en el que nuestra sociedad está sumida en la angustia y desánimo por la explosión de casos de Covid-19, lo que ha provocado que se prolongue la cuarentena. El papa Franciso al respecto tiene palabras iluminadoras: "Los hombres tienen necesidad de la esperanza para vivir y tienen necesidad del espíritu santo para esperar".  Este es el momento en que cada uno de nosotros demos testimonio del desborde de la esperanza del espíritu santo", reflexionó el líder religioso desde la catedral cruceña.

Haciendo alusión a la culminación del mes de mayo, que es el Mes de María, recordó que la Iglesia católica acompañó al papa Francísco en el rezo del santo rosario para pedir "la intersección de la virgen María para que Dios aplaque el Covid-19", pero remarcó que "eso no impide que pongamos de parte nuestra todos los esfuerzos para cumplir con responsabilidad las medidas de bioseguridad y de orden por el bien común de todos los bolivianos, priorizando la salud y la vida sobre todo interés económico y político".

El prelado también reflexionó sobre los regionalismos, indicando que "en la Iglesia nadie es extranjero ni en ella hay clases sociales, muros, fronteras ni regionalismos"; por el contrario, "todos somos hermanos reunidos en una gran familia por un único espíritu". 

 La reflexión surgió horas después de que la presidenta Jeanine Áñez destituyera a Fernando Vásquez del cargo de Ministro de Minería y Metalurgia, luego de que éste expresara que por sus condiciones físicas no es compatible con la gente del Movimiento Al Socialismo.

"La tentación de la soberbia y de la arrogancia  que busca suplantar a Dios ha estado siempre en la humanidad, sembrando el veneno de la discordia, de la división , la violencia y la muerte", complementó Gualberti.