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La empresa estadounidense SpaceX envió este sábado desde Florida a dos astronautas de la NASA al espacio, acabando con seis décadas de monopolio estatal en los vuelos tripulados, y dando a Estados Unidos un nuevo medio de transporte espacial por primera vez en nueve años.

El cohete de SpaceX llevó a los astronautas estadounidenses Bob Behnken y Doug Hurley a 200 kilómetros de altura, en apenas 10 minutos, con una velocidad 20 veces superior a la del sonido. 

Si todo va bien llegarán el domingo a las 10:29 (hora de Bolivia) a su destino, la Estación Espacial Internacional (ISS). 

Su ascenso histórico fue transmitido en directo por cámaras ubicadas al interior de la cápsula Crew Dragon, y una vez que habían recuperado la tranquilidad, los dos astronautas observaron desde lo alto los paisajes de Terranova, en Canadá.

Behnken y Hurley bautizaron a su nave Endeavour, un guiño al transbordador en el que ambos viajaron a fines de los años 2000.

Las condiciones meteorológicas cambiantes no obligaron esta vez a postergar la misión, después de que el lanzamiento original, programado para el miércoles, tuviera que ser aplazado por el riesgo de fuertes tormentas. 

El cohete Falcon 9, construido por SpaceX, despegó del Centro Espacial Kennedy, en Florida, según lo previsto a las 15:22, ante los ojos de decenas de miles de personas instaladas a lo largo de las playas cercanas, y de Donald Trump, que asistió en persona a lo que la NASA llama el amanecer de una nueva era espacial.


"Exlíderes colocaron a Estados Unidos a la merced de países extranjeros para enviar a nuestros astronautas a orbitar. Se terminó", declaró Trump aludiendo al hecho que, desde el fin de los transbordadores espaciales en 2011, los estadounidenses pudieron llegar a la ISS gracias a cohetes rusos.

"El lanzamiento de hoy demuestra que el futuro pertenece a la industria espacial privada", dijo, tras haber invitado a aplaudir a Elon Musk, fundador de SpaceX en 2002.

Un nuevo modelo económico

"Estoy abrumado por la emoción", dijo Musk en una rueda de prensa más tarde. "Me cuesta hablar, hace 18 años que estamos trabajando con este objetivo. Me cuesta creer que sucedió". 

La misión puede parecer un paso modesto en la exploración espacial. "Bob" y "Doug" no irán a la Luna ni a Marte, solo a la vieja estación ubicada a 400 km de la Tierra, a la que rusos, estadounidenses y astronautas de otros países acuden desde 1998. 

La NASA, sin embargo, habla de "revolución", ya que SpaceX va a volver a permitir a Estados Unidos acceder al espacio a un costo menos oneroso que los programas precedentes.

Por los 3.000 millones de dólares convenidos en 2011 en el marco de un contrato a precio fijo, SpaceX desarrolló por completo un nuevo taxi espacial y prometió seis viajes de ida y vuelta a la ISS. 

Anteriormente, la agencia espacial encargaba un vehículo específico a los gigantes de la industria y asumía todos los sobrecostos de presupuesto.

SpaceX logró derrotar a Boeing, cuya cápsula Starliner no pudo despegar el año pasado.

El lanzamiento de este sábado -un dato que alimenta la naciente mitología de la firma de Musk- se hizo desde la plataforma 39A, de la que despegaron las misiones Apolo de exploración de la Luna en los años 1960 y 1970.



Hollywood

"No habíamos visto a astronautas estadounidenses despegar desde territorio estadounidense a bordo de cohetes estadounidenses desde hace nueve años", dijo el administrador de la NASA, Jim Bridenstine. "Hoy volvimos a hacerlo".

Para Elon Musk, impetuoso empresario obsesionado por el planeta rojo, se está ante "una primera etapa en (el) viaje hacia el establecimiento de una civilización en Marte" y hacer de la humanidad "una especie multiplanetaria". 

Musk, que no sabía nada de cohetes cuando creó SpaceX, tuvo que ganarse la confianza de la Nasa. Sus tres primeros lanzamientos fracasaron. Uno de los cohetes explotó en tierra, otro poco después del despegue, y el año pasado la propia cápsula Dragon estalló durante un examen de los motores. El programa tendría que haber comenzado en 2017.

Esta misión de la cápsula Crew Dragon, llamada "Demo-2", resultará clave para SpaceX, compañía que Musk fundó en 2002 con el objetivo de desarrollar una alternativa de menor costo para los viajes espaciales tripulados.

Finalmente, la dirigencia de la NASA dio su visto bueno para confiar a SpaceX dos de sus astronautas y ahora habla de los "milagros" de esta asociación de nuevo tipo, que ya funcionaba correctamente para el abastecimiento de la ISS desde 2012.

Dragon es similar a una cápsula Apolo, pero en versión siglo XXI. Pantallas táctiles han remplazado a los botones y las manivelas. El interior es predominantemente blanco, y la iluminación es más sutil. 

Un solo cordón "umbilical" comunica a los trajes con los asientos para brindar aire fresco y comunicaciones a los dos astronautas, vestidos con combinaciones espaciales ajustadas al cuerpo, diseñadas con ayuda de un vestuarista de Hollywood.

Si la misión, que podría extenderse hasta agosto, es exitosa, los estadounidenses ya no dependerán de los rusos para acceder al espacio.

Los despegues desde Florida se harán más regulares, con cuatro astronautas a bordo. SpaceX prevé trasladar también a pasajeros privados hacia el espacio e incluso a la ISS, tal vez el año próximo.