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Una reunión de Zoom marca el inicio de la jornada laboral en casa. A partir de ese momento, la computadora permanece prendida casi todo el día mientras se completa las responsabilidades laborales. Las pausas en el trabajo han cambiado. Ya no implican un café y una charla con los compañeros. Ahora, en la rutina del teletrabajo, el descanso reclama un cambio de pantalla. Desde los monitores de la computadora se pasa al celular para disfrutar los memes compartidos en el grupo o las novedades en tik tok, la nueva aplicación que causa furor.

Las pantallas modernas, usuales en tabletas, teléfonos y computadoras, se destacan por la luz azul, el nombre ‘entendible’ para explicar el factor de radiación High Energy Visible (HEV) como se conoce a nivel técnico. El efecto de estas radiaciones, un fenómeno bastante reciente de estudio, concluye que genera manchas en la piel y acelera el efecto del fotoenvejecimiento.

Al mirarse al espejo, el rostro luce apagado, los ojos cansados y la tonalidad de la piel puede revelar cambios. La respuesta inicial argumenta que la falta de sol o el descanso inadecuado contribuyen a ese rostro demacrado. El abuso de las pantallas acelera los efectos negativos en el rostro.

La luz azul es un estresor que libera cortisol y daña la producción de colágeno y elastina, altera el funcionamiento de los melanocitos, y causa una disminución de las acuaporinas, las moléculas que se encargan de mantener los niveles de hidratación de la piel”, explica la doctora Christina Schepers, dermatóloga y especialista en medicina integrativa de la clínica española Planas.

En Santa Cruz, la doctora Carla Velasco, médico cirujano especialista en medicina estética y láser, ha participado en conferencias que han revelado los efectos de los diversos tonos de luz en el rostro y la piel de las personas. Desde su experiencia, considera que “los efectos de la luz del celular dañan la piel de una manera similar a la exposición al sol, genera manchas, envejece, como rasgos más llamativos”.

Las investigaciones respecto a los efectos de la radiación HEV son novedosas. La innovación avanza de manera imparable y cambia constantemente los componentes de estos equipos, por lo cual, es complejo mantener la observación científica al mismo ritmo que la renovación tecnológica.

“La sobreexposición al HEV puede provocar brotes de acné, más arrugas, más flacidez y, sobre todo, favorecer la hiperpigmentación y la aparición de manchas (melasmas) en las zonas más expuestas, como barbilla y mejillas”, expone la doctora Schepers. La especialista aconseja proteger las pantallas con filtros que reduzcan la emisión de luz azul. En opinión de la doctora española María Vitale, directora médica de Cantabria Labs, “aún no se ha determinado la cantidad de horas que inducen ese daño, pero se ha visto que con exposiciones de corta duración ya se incrementa el estrés oxidativo en la piel, y que con largas y frecuentes exposiciones se ven las consecuencias clínicas de esa exposición”.

La especialista en el cuidado de la piel, la doctora Carla Velasco, recomienda el uso de protectores solares, por lo menos de un factor 50 o superior cuando se está frente a la pantalla. Además, esta protección debería ser reforzada en periodos de tres horas. Velasco sugiere que se reduzca el tiempo de presencia frente a las pantallas para minimizar los efectos dañinos.

Para proteger la piel y mantener una presencia de frescura, Carla Velasco plantea unos hábitos saludables para la prevención y cuidado permanente. La hidratación regular de la piel y el refuerzo de vitaminas A, C, D y E contribuyen de manera directa a una mejor presencia de la piel. Por medio del descanso y la alimentación saludable se consigue la regeneración adecuada y oxigenación idónea, matiza la especialista en estética.