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“No tengo problema en poner mi nombre, no debo nada a nadie. Por favor haga un artículo para que la gente se anime y para que haya protección de las autoridades a esas familias que no donan por el temor a la discriminación”, pide Mario Páez, exenfermo de Covid-19 que donó su plasma a Erlan Pérez, médico de Emergencias del hospital Japonés.

Dice que, cuando se enteraron de que tenía coronavirus, sus vecinos ya estaban organizándose para sacarlo de su casa. Y de ser un despreciado pasó a ser bendecido por la familia receptora.

Es uno de pocos. Hasta el cierre de edición, según datos del Banco Regional de Sangre, apenas seis personas en Santa Cruz de la Sierra habían donado el plasma que saca de las garras de la muerte a los pacientes que se acercan a la fase crítica, y dos policías estaban en evaluación.

Horas antes, Yitzhak Leigue, director del Banco de Sangre, indicó que de una lista extraoficial e inicial de 60 posibles donantes quedaron 10 y solo se presentaron cuatro; los otros fallaron a la cita y no contestaron el teléfono.

“De los donantes solo dos quisieron dar entrevistas, los demás han sufrido mucha discriminación en sus barrios y en sus trabajos. Necesitamos que las personas se animen, estamos tratando de explicar en los medios, quizás las personas piensan que se trata de una cirugía, que se van a descompensar. No pasa eso porque es agua lo que se dona, es líquido de la sangre, incluso se puede donar cada semana”, dice Leigue.

Y Mario Páez ya tiene cita para la segunda donación semanal de A+. Será mañana. “Es una cadena, mi ayuda la atribuyo a Dios, solo soy una herramienta. Cuánta gente hay que sanó y no quiere donar por no dar su identidad, me anima la gratitud, esto debería ser masivo, es gratis, no tiene daños colaterales. Me estoy cuidando para donar cada semana, mientras no se masifique esto”, cuenta.


Ana María Pérez, la hermana de Erlan Pérez que entró a terapia intensiva en el Japonés por Covid-19, dice que la primera dosis de plasma llegó de La Paz, gracias a Leónidas Gisbert, un amigo que se enteró de la existencia de esta alternativa para los casos más graves y que hizo las gestiones hasta que llegara a destino final. La segunda dosis fue aportada por Mario Páez, que se comunicó con ella al ver las publicaciones en redes sociales.

“Tengo mucha fe en el plasma, he leído sobre esto, me han llamado doctores de Chile y Brasil, la de Chile me ofreció mandar plasma si había vuelos internacionales. Ella dice que es superefectivo, pero hay que tener paciencia”, cuenta Ana María.

Su hermano ya tenía saturación de oxígeno de 90% (lo normal es entre 95 y 100). Tras la primera colocada de plasma, subió a 98, pero luego se estabilizó en 94. “Su médico nos decía que depende de cada organismo, yo pensé que con un plasma Erlan iba a levantarse”, suspira. El pasado sábado, Erlan recibió su segunda dosis y la familia espera que vuelva a ser el mismo de siempre. En casa lo esperan sus hijos y su esposa. “Todavía no está fuera de riesgo, pero avanza y eso es positivo”, se esperanza Ana María.

Quien no se cambia por nadie de felicidad es Ernesto Rueda, hijo de la médico de Emergencias del Japonés Miriam Illescas, que con una sola dosis de plasma mejoró de forma notoria.

“Pronto voy a estar bien, me levanté orando y alabando”, mandó un audio la doctora Illescas ni bien sintió que mejoraba. “Por favor sigan orando por ella hasta que salga”, pidió el hijo.

“Ella no necesitará más plasma, le bastó una sola dosis, los organismos responden de diferente forma, además ella estaba un poco menos delicada que el doctor Pérez”, explicó Leigue.

Hasta el momento, solo cuatro pacientes en condición crítica han recibido el plasma hiperinmune.

No tuvo esa suerte el policía Héctor Alejandro Arnez, su familia peregrinó un par de días y cuando ya estaban con el plasma casi listo, su cuerpo no resistió. “Nos costó un montón conseguir. Hubo un paciente que se brindó, nadie quería ayudar, pero le faltaba verificar el plasma, analizarlo para ponerlo, faltó tiempo, se tardó. Estuvo como una semana en terapia intensiva en el Hospital Obrero, llegó de Montero ya en estado delicado”, lamenta su amiga Emma Aramayo.

Precisamente, hace unos días el comandante nacional de la Policía, Rodolfo Montero, anunció que los uniformados que vencieron al virus donarán plasma y la presidenta del Estado, Jeanine Áñez, se comprometió a condecorarlos. Hasta el momento, 137 efectivos de la institución verdeolivo se contagiaron, 79 de ellos ya están recuperados e irán donando de forma voluntaria.

El director del Banco de Sangre dice que, en lo poco que va de usarse el plasma, la tendencia es que los médicos donen para los colegas y los policías para sus camaradas.

“Tienen varios pacientes internados y requieren donantes de plasma, sus camaradas que vinieron quieren donar para ellos. Uno murió esperando plasma. No tenían donantes y han visto la necesidad, en este momento los que más graves están son los de primera línea en esta pandemia, médicos y policías, la mayoría de los casos críticos en el Japonés son médicos, creo que hay cuatro policías internados y los que van a donar son dos policías”, explicó.

Leigue manifestó, además, que igual que pasa con la sangre, el plasma de ciertos tipos sanguíneos es más difícil de conseguir. “El más frecuente es el grupo O, el segundo es el A, después el B y el menos frecuente es AB. El más difícil de todos es el AB-”, dijo.

Los requisitos

La mitad de los donantes son mujeres, y lo que se pide son varones, así que la lista de posibilidades se reduce. “No es discriminación, debemos tener cuidado con los anticuerpos”, explica Leigue.

Según él, puede usarse plasma de mujeres, siempre y cuando no hubieran tenido pérdida de embarazo, o que nunca hubieran estado embarazadas. “Tiene que ver con la generación de anticuerpos, que no afectan a la mujer, pero si ella dona, para este procedimiento no nos serviría por ahora porque el paciente es crítico. Existe una prueba para la detección de anticuerpos irregulares que ahora en Bolivia no tenemos”, explicó Leigue.

Del mismo modo, se requiere que el donante tenga dos pruebas PCR negativas para Covid-19 (no rápidas), de un laboratorio autorizado por el Servicio Departamental de Salud (Sedes). Si falta alguno de los negativos, el Sedes se hace cargo a través de Cenetrop, ya que los otros son privados.

“Deben pasar entre 48 y 72 horas en adelante entre ambas pruebas de negativo, y tienen que pasar por lo menos 14 días para la donación de plasma, desde el último laboratorio”, dice Leigue.

El director del Banco de Sangre sugiere usar el plasma para pacientes que, si bien están delicados, no tengan órganos o tejidos dañados. “Analizamos el tiempo que han estado internados o aislados en casa, tanto para donar como para recibir plasma; no son candidatos los que tuvieron infiltración pulmonar, tiene que ver con la cantidad de anticuerpos”, detalla.

Leigue explica que el plasma es un tratamiento de última línea, con buenos resultados en Italia, especialmente.