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La situación del departamento de Beni es desesperada. Seis ministros, autoridades nacionales y médicos del Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz estuvieron el lunes en Trinidad para tratar de organizar un plan que saque a la capital beniana del hoyo epidemiológico en el que se encuentran.

“No hay nada”, dice con sinceridad Carlos Hurtado, médico cruceño experto en vigilancia epidemiológica, que asistió al encuentro junto a Óscar Urenda, director departamental de Salud, y a Marcelo Ríos, director del Sedes. La intención de los cruceños era clara: Realizar un diagnóstico y dejar directrices que permitan a los benianos retomar la contención de la enfermedad, en el entendido que si no vuelven al punto 1 de la estrategia contra el coronavirus, nunca tendrán tiempo ni capacidad de atender sus emergencias.

“No hay nada. No hay organización ni las demás cosas. Propusimos un plan. Les dejamos nuestro protocolo y esperamos que lo apliquen. Se va a hacer un rastrillaje sanitario apoyado por los militares y policías. Se irá casa por casa, pero el problema es grande: No tienen equipamiento, no tienen infraestructura, no tienen personal, no tienen nada para arrancar. A eso se suman problemas políticos y que sus autoridades de salud están de baja porque que están con coronavirus. Tienen un solo médico terapista trabajando y está contagiado”, describe Hurtado.

Explica que lo primero que necesita Beni es reorganizarse, reestructurarse para volver a hacer bien las cosas en la vigilancia epidemiológica.

Entre las salidas posibles que se ven es la instalación de hospitales de campaña y habilitar alojamientos para casos leves. Lo peor del problema es que falta personal, no hay médicos en Beni y no hay en el país para contratar. “Nos pedían a nosotros que ayudemos, pero no los tenemos. El escenario que observamos es difícil”, dice Hurtado.

Urenda propuso en Beni tomar medidas extraordinarias para contener la pandemia, como formar a los médicos generales para tratar a los pacientes leves o administrar los llamados centros de paso, lugares de internación para pacientes con coronavirus que requieren poca atención médica.

Tratamiento cambiante

Dos meses y medio después del inicio del brote de coronavirus, el tratamiento contra la enfermedad no deja de evolucionar. Por ejemplo, ya salieron del protocolo la hidroxicloroquina y la azitromicina, dos medicamentos que en su momento fueron considerados casi como una cura milagrosa. Nunca fue parte del protocolo médico la ivermectina, cuyo uso estuvo en boga durante unos 10 días sin evitar que el virus continúe con la propagación.

Hurtado explica que la enfermedad es muy dinámica y que ellos tienen un Comité Científico integrado por el colegio Médico, el Sedes y las universidades. Ahora, el tratamiento anticovid incluye medicamentos contra los síntomas que presente el paciente, antivirales y se acaba de incluir el plasma hiperinmune de pacientes convalecientes solo para personas que estén en estado crítico.

A ellos, se suman los anticoagulantes y, en algunos casos, antibióticos y antiinflamatorios según otros síntomas que presenten los internados.

Hasta el lunes por la noche, en Bolivia había 6.660 casos confirmados de personas con coronavirus, de los cuales 4.527 están en Santa Cruz, 1.142 en Beni, 403 en Cochabamba y 339 en La Paz.