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El mercado inmobiliario boliviano está atravesando una tormenta, tal como lo percibe la economía y la mayoría de los sectores productivos del país, debido a que la población entró en una cuarentena desde marzo, para prevenir el avance del Covid-19. El 82% de las firmas del sector dice que cerró un 50% menos de operaciones en la cuarentena, comparados con enero y febrero de este año.

La mayoría de las inmobiliarias ha seguido sus actividades recurriendo a canales digitales para la captación de clientes, pero en general se ve un impacto negativo sobre el negocio en Bolivia.

Un ejemplo de esta dinámica fue plasmada por el portal Infocasas.com.bo, en una encuesta realizada a 250 inmobiliarias, desarrolladoras y empresas afines al sector, entre el 17 de abril y el 23 de abril. El reporte indica que el impacto directo sobre el negocio es del 48,3 % (levemente negativo) y del 34,8% (muy negativo).

La encuesta también señala que el 41,5% cree que la duración estimada del impacto será de uno a tres meses, mientras que un 40,4% cree que será de tres a seis meses.

Uno de los puntos alarmantes que señala el portal es que hubo una significativa disminución en las operaciones inmobiliarias en Bolivia desde el inicio de la crisis sanitaria.

En Santa Cruz

Para dar una mirada al negocio en la capital cruceña consultamos a agentes y gerentes de empresas inmobiliarias, y personas que se mueven en el sector de manera independiente, que coincidieron con esta realidad.

Óliver Viera, director nacional de Remax Bolivia, presente en siete departamentos, desveló que en condiciones normales llegan a hacer 300 transacciones; sin embargo, durante el periodo de cuarentena solo se pudo concretar alrededor de 35 transacciones, lo que significa solo un 10%.

Sin embargo, resaltó que en este periodo de confinamiento captó más de 200 propiedades. “El cliente firmó contrato para que Remax la venda o la alquile. Esto se da porque no tienen posibilidades de vender con sus letreros porque nadie puede salir o estar en la calle”, señaló.

Por otro lado, Franz Rivero, CEO de Corporación Uno, que trabaja con seis constructoras, explicó que también presentaron un bajón en las preventas de cinco unidades por mes a una. “Trabajamos con seis constructoras, pudimos cerrar reservas de departamentos que estaban en construcción”.

Marco Hurtado, agente inmobiliario y gerente de la Inmobiliaria NESA, dijo que sus colegas le comentaron que pudieron realizar alguna reserva de compraventa o cierre de alquiler. “La mayoría quedó en ‘standby’, incluso con transacciones que estaban en proceso, esperando que se reactiven créditos y entidades públicas”, explicó.

Rodrigo Knebes, country manager de InfoCasas Bolivia, señaló que sí lograron ventas online. “Los clientes encontraron la casa en nuestro portal. Se contactaron, hicieron la visita virtual e hicieron contratos por firmas digitales. Incluso se concretaron alquileres, pero un bajo porcentaje comparado con otros meses”, señaló.

Los independientes también se vieron afectados. “Solo cerré un alquiler, nada en ventas. Creo que los posibles compradores van a esperar que los precios bajen al máximo para comprar o alquilar; el que posea efectivo tiene la ventaja de negociar al máximo el valor del inmueble”, expresó José Vaca Díez de Santa Cruz Construye. Contó que regularmente llegaba a cerrar tres alquileres en un mes y dos ventas cada seis meses.

Canales digitales para vender

Esta emergencia sanitaria que implica llevar un confinamiento en casa, coinciden los agentes inmobiliarios, fue una oportunidad para que la mayoría se reinvente en el negocio. La forma de trabajar cambiará de aquí en adelante, se va a digitalizar más y quienes se adapten son los que mejor sobrevivirán a la crisis.

Knebes, de InfoCasas Bolivia, explicó que la comunicación de su portal durante esta pandemia es 100% digital. “El único escenario sobre el cual uno puede mantener el contacto y la comunicación con los clientes es a través de todos los canales digitales y las herramientas tecnológicas que van desde videollamadas, Zoom, Skype, documentos que se comparten, la nube, todo lo que pueda evitar el contacto personal”, dijo.

Por otro lado, Rivero, de Corporación Uno, indicó que el corredor inmobiliario puede realizar sus actividades con cierta normalidad, pero apoyándose en la tecnología. En su caso, para cerrar algunos contratos se apoya en la firma digital. “Un contrato de compromiso de venta es posible firmarlo digitalmente, pero necesariamente tanto vendedor como comprador deben contar con la firma digital”, apuntó.

Viera, de Remax Bolivia, dijo que tienen un sistema y una plataforma de marketing que incluye videos virtuales. Ahí se puede subir la propiedad y la gente puede acceder mediante Remax.bo. “El mundo cambiará un poco a lo digital y los clientes se van a acostumbrar a ello”, puntualizó.

En Santa Cruz Construye se mueven y captan clientes mediante las redes sociales y los grupos de WhatsApp de los diferentes grupos de bienes raíces.

“Cuando es extremadamente necesario mostrar los inmuebles lo hago siguiendo los protocolos de bioseguridad. Eso se está realizando con los clientes posiblemente interesados en alquiler o compra”, dijo Vaca Díez.

Otros países se activan

En otros países como Argentina el sector se activó desde el 14 de mayo. Según el diario Clarín, hacen visitas remotas. El sector prevé una caída en los precios de hasta el 40% y luego de 10 días de operaciones, solo un 9% logró cerrar contratos de alquiler y apenas el 7% avanzó en compraventa.