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Se llamaba Leoncio Sipepe, tenía 74 años, y hasta las 21:00 del lunes 1 de junio se encontraba solo con un tubo de oxígeno en el Centro Médico Municipal San Antonio, de la Pampa de la Isla. Su saturación llegó a 35%, que es la cantidad de oxígeno disponible en la sangre, (lo normal es entre 95 y 100).

A las 18:00, los encargados de San Antonio dijeron a la familia que debía ser derivado a un hospital, pero no hubo una sola cama disponible, hasta que finalmente falleció por un paro. La ambulancia quedó afuera, esperando que alguien confirme que recibiría al paciente.

Antes de eso, desde las seis de la mañana, Sipepe recorrió como siete lugares en un taxi, informó su hija, Rosario Sipepe. Pasaron por centros privados y públicos, sin éxito, por el hospital Hernández Vera, las clínicas Maurer, Rengel, Buena Salud, Santa María, Prosalud, y por Cristianos Solidarios, donde dijeron que carecían de equipos.

"Tenía fiebre y dificultad para respirar, pero le hicimos una prueba rápida en un centro privado y salió negativo para coronavirus", explicó su hija. 

"Dijeron que debíamos llevarlo al Japonés, pero que no era seguro que se le encontrara un espacio. También nos dijeron que lo traigamos a la casa, no sabíamos qué hacer, estaba muy grave", agregó.

Según la hija, Sipepe estaba mal de salud desde el sábado 30, cuando empezó con la tos y la dificultad para respirar. "No creo que sea coronavirus, es que se mojó cuando fue a cobrar su renta", dijo Rosario.

Ahora, la familia, que es de escasos recursos económicos, pide ayuda a la población para enterrar a Leoncio. "Estamos muy tristes y buscando dinero para el cajón porque no tenemos", dijo una de las nietas.