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Es un pecado de la democracia que se veía venir: las democracias occidentales también restringen la libertad de prensa, como ha demostrado una vez más la cobertura de las recientes protestas contra el asesinato del afroamericano George Floyd, en Estados Unidos. Un corresponsal de la CNN fue arrestado delante de la cámara, dos empleados de la agencia de noticias Reuters y un corresponsal de un periódico sueco fueron heridos por balas de goma. El reportero de DW Stefan Simons fue atrapado en la línea de fuego de la Policía.

Sin embargo, a diferencia de los regímenes autoritarios, los gobiernos rara vez se ensucian las manos. No solo en Estados Unidos, sino también en Brasil, por ejemplo, el Estado se abstiene de censurar a los medios de comunicación. En cambio, los presidentes Trump y Bolsonaro, el último también conocido como "mini" Trump en su tierra natal, alimentan las divisiones sociales y la violencia con la retórica antimedios y la difusión de fake news.

El peligroso desarrollo no se limita a los dos grandes países americanos, sino también incluye a países de la UE como Malta, Montenegro, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Gran Bretaña, la República Checa e Italia.

"Imagen perfecta del enemigo"

"Trump demoniza a los medios de comunicación y ha construido una imagen perfecta del enemigo", dice Christian Mihr, director Ejecutivo de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) en Alemania, en una entrevista con DW. "En los últimos días, hemos documentado un total de 68 ataques a periodistas en Estados Unidos."

Junto con los otros 26 ataques contra miembros de la prensa documentados en la página web "US Press Freedom Tracker", la violencia contra los representantes de los medios de comunicación en EE. UU. suma 94 casos desde el comienzo del año.

Para Mihr, este desarrollo era previsible. "Los medios de comunicación se perciben como parte de un supuesto sistema oculto. Los presidentes populistas como Trump y Bolsonaro están promoviendo deliberadamente esta percepción", dice. Querían demostrar que podían gobernar en contra "del sistema", agrega.

"Cierra la boca"

En Brasil, los principales medios de comunicación del país anunciaron el 25 de mayo que suspenderían su cobertura frente al Palacio de la Alvorada, la residencia oficial del presidente, en la capital Brasilia, por falta de seguridad. Las emisoras de televisión "Globo" y "Bandeirantes", el principal diario "Folha de S. Paulo" y el portal de noticias "Metrópoles" declararon que ya no enviarían personal a la sede del presidente.

La razón es, según los medios, la continua hostilidad de los partidarios del presidente brasileño. Cuando amenazaron con asaltar la zona de prensa, las fuerzas de seguridad del presidente brasileño, Bolsonaro, no intervinieron para proteger a los periodistas.

Bolsonaro ataca frecuentemente a los miembros de la prensa. A principios de mayo, cuando los periodistas querían saber por qué había despedido al jefe de la Policía Federal, les gritó que "cerraran la boca". Cuando un partidario de Bolsonaro acusó a los representantes de la prensa a finales de marzo de "poner al pueblo en contra del presidente", Bolsonaro asintió con la cabeza.

Erosión de la libertad de prensa

Los ataques a periodistas y sedes de medios de comunicación también están aumentando en Europa. Esta es la conclusión a la que llega el Informe del Consejo de Europa sobre la Libertad de Prensa 2020. Según el documento, en 2019, hubo un total de 142 ataques graves contra periodistas en 32 de sus 47 Estados miembros.

En su informe sobre la libertad de prensa de 2020, Reporteros sin Fronteras advierte del creciente peligro que corren los medios de comunicación en Bulgaria, Rumanía, Hungría, Polonia, Grecia, Croacia, Malta y el Reino Unido.

"En Gran Bretaña, las autoridades restringen repetidamente la libertad de prensa, a menudo con referencia a la seguridad nacional", dice el informe de RSF. En 2018, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró que el espionaje masivo a los periodistas del país constituía una violación del derecho fundamental a la libertad de opinión y de prensa.

La retórica de Trump

"La forma en que los medios de comunicación son desprestigiados en Gran Bretaña y los periodistas individuales son difamados en general recuerda a la retórica de Trump", dice el Director Ejecutivo de RSF, Christian Mihr. Los periodistas son excluidos de las conferencias de prensa, y la retórica de Boris Johnson se parece mucho "al estilo de Trump".

Corinne Vella, la hermana de la periodista de investigación Daphne Caruana Galizia, asesinada en Malta en 2017, resumió los ataques a los medios de comunicación en los países democráticos en una frase: "Los periodistas no se exponen al mayor peligro cuando informan desde zonas de guerra, sino cuando destapan la corrupción en su propio país".

Si los periodistas ya no se sienten seguros en un país de la UE, esto significa un riesgo para la seguridad de toda Europa, declaró Corinne Vella en noviembre de 2019 en Berlín, en el congreso "Coreact", de la organización "Mafia, no gracias".

Christian Mihr teme que Trump pueda usar el miedo a los disturbios en la campaña electoral para su propio beneficio. Por eso el presidente de Estados Unidos y los líderes republicanos también son muy reacios a condenar la violencia policial, dice. Según Mihr, "suena cínico, pero, a corto plazo, Trump podría sacar provecho de la violencia."