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Los últimos cuatro meses fueron duros para Juan Durán, que la pasó mal por falta de ingresos. Con los bolsillos vacíos tuvo que dejar su cuarto que alquilaba e irse a vivir desde hace dos meses a un espacio que le dieron en el coliseo John Píctor Blanco. Con el paso de los días llegó a no tener dinero ni siquiera para comprarse los alimentos, y por ello este martes anunció su retiro del fútbol de salón, una disciplina en la que sumó 149 títulos como técnico, en especial con selecciones cruceñas. “No tengo ni para comer y por ello dejo la dirección técnica”, afirmó.

Pese a la poca reciprocidad al buen trabajo que realizó, Durán, de 50 años, le dedicó 27 años de su vida al futsal acumulando a nivel de selecciones 22 títulos nacionales y 21 departamentales. A esos logros se agregan las 106 coronas que logró comandando a equipos. “Al comienzo de la crisis me quedé sin recursos, pues dejé de percibir los 2.000 bolivianos mensuales, que era lo que ganaba por los diferentes equipos que dirigía. Aparecieron algunos amigos y ellos me colaboraron, pero luego ya no hubo apoyo, y así ya no puedo vivir. Ya lo decidí me dedicaré a cualquier otro rubro”, sostuvo.

Durán siempre estuvo vigente con algún título todos los años que trabajó con el fútbol de salón. Sus últimas satisfacciones fueron en 2019, cuando en agosto de ese año se consagró campeón departamental con la sub-18 de San Ignacio. Antes, en julio, había conseguido la corona nacional dirigiendo la sub-10 de Santa Cruz. “Son momentos lindos que voy a extrañar, pero no me queda otro camino que buscar nuevos horizontes, pese a que estoy seguro que aún tengo mucho que darle al futsal cruceño”, dijo. 

Agregó que en su carrera dirigió en sus inicios a grandes jugadores, como ser Diego Cabrera, que luego triunfó en el fútbol integrando, entre otros equipos, Oriente Petrolero, Blooming y Aurora, del país; Cerro Porteño, de Paraguay, y Cúcuta, de Colombia. El atacante, de 37 años, aún sigue vigente pues hasta el pasado año estuvo jugando en equipos de la Primera A de la ACF.

El entrenador dijo que ofertas para dirigir este año no le faltaba, pero la cuarentena y la crisis que viven los municipios afectó. “Me hablaron de Comarapa y San Ignacio para que los colabore, pero lamentablemente ellos no tienen presupuesto para pagar un entrenador”, sostuvo.

“La verdad no sé el trabajo nuevo que tendré, pero lo concreto es que necesito un ingreso fijo y acá no lo voy a tener, pues para que se reanude la competición falta mucho y tampoco veo interés de los dirigentes en colaborarme. Me retiro con el orgullo de haber dado todo por este deporte”, concluyó uno de los entrenadores con más campeonatos ganados en el futsal boliviano, logros que no fueron correspondidos con un ingreso mensual que le asegure vivienda y comida.