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La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) dispuso de un sistema de atención por videollamadas para reforzar las consultas médicas, con 15 profesionales titulados en la UMSA que respaldan la iniciativa.

Las consultas para las videollamadas se pueden organizar desde la página web de Martixa (www.martixa.com). El paciente registra el día y la hora para la consulta y recibirá el link para una videollamada desde la plataforma de Google Meet. En los casos de pacientes que no puedan acceder a conexiones de videollamada, existe la posibilidad de mantener la conversación con el médico a través de una llamada telefónica.

Actualmente, disponen de consultas para medicina general, medicina interna y pediatría. Esperan incorporar más médicos voluntarios para ampliar las especialidades. Las consultas se realizan de manera virtual, utilizan las plataformas de videollamadas, y son gratuitas.

El trabajo de consulta médica de manera virtual pretende aliviar el trabajo de los centros primarios de salud y disminuir la afluencia de personas a los hospitales. Pero también ha aliviado a pacientes que no se sintieron atendidos por el precario sistema de salud boliviano.

En esta primera consulta de atención, los profesionales detectan si son patologías de enfermedades comunes o requieren una derivación a otras especializaciones. El acompañamiento médico permite  hacer seguimiento al paciente, de acuerdo a la patología detectada, hasta la resolución de los síntomas o la derivación del paciente a un centro hospitalario.

Una de las beneficiadas fue Miriam Quispe, ingeniera informática, quien en esta plataforma encontró profesionalismo y calidez humana, cuando en la primera quincena de mayo padeció los estragos del Covid-19 y la tardía reacción de las redes de salud.

"Hay todo un problema sicológico que se ha creado alrededor de la enfermedad, es como si le dijeran a uno 'te vas a morir' y da pavorLos médicos de la plataforma son profesionales de verdad, gente que se ha preparado. Una vez que hice la reconsulta con el doctor Juan Pablo Jaldín, lo vi tan cansado y le agradecí porque me atendió en ese estado y aún así me daba ánimos. Desde entonces en mí encontró una amiga y, si necesita algo de mi área, como experta informática me pongo a su disposición", dice la agradecida paciente.

Quispe se sintió mal el 30 de abril, dice que a pesar de sus ruegos y malestares, de haber sido expulsada de un centro de salud de la red norte San Carlos, recién el 7 de mayo, tras amenazas, logró que le tomen una muestra. No supo de los resultados hasta el 18, cuando insistió y se enteró de que estaban listos desde el 11, pero no le habían avisado.

"En todo ese tiempo, cuando no podía ni respirar, el doctor Jaldín me dio instrucciones sobre qué técnicas de respiración usar, en qué posición dormir, etc. Nadie que no lo hubiera vivido lo entendería. He llorado varios días por el trato, hay gente que puede salvarse, pero tardan en reaccionarMe animaba el hecho de que esté pendiente, me decía: 'si se pone mal, escríbame por WhatsApp, no tenga miedo', y eso me dio seguridad, saber que había alguien, aunque me deprimía pensar si me pusiera grave él estaba tan lejos", recuerda.

Juan Pablo Jaldín es uno de los especialistas médicos que forma parte de la iniciativa. Estudió en la UMSA y su especialidad de medicina interna lo llevó a Nueva York, al Bellevue Hospital. Allá vive en primera línea la atención de pacientes con Covid-19 y desde allá siente la urgencia de apoyar a Bolivia para evitar el colapso del sistema de salud, como ha sucedido en varios países por causa del coronavirus.