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Repitiendo las palabras de Donald Trump, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, calificó de "terroristas" a los manifestantes que salieron a protestar contra su gobierno. Trump había usado ese término para referirse a los cientos de miles de estadounidenses que se movilizan en las calles de todo el país por la muerte del joven afroamericano George Floyd a manos del policía Derek Chauvin. 

Frente al Palacio de Alvorada, Bolsonaro le aconsejó este miércoles a sus partidarios que no salgan a la calle el próximo domingo, fecha en la que se esperan masivas movilizaciones "pro-democracia" en las principales ciudades del país. 

El mandatario también respaldó la represión policial en las manifestaciones. "Esto ya ha empezado aquí, con los antifa en la calle", dijo Bolsonaro, en relación a las movilizaciones contra su gobierno. "El motivo político, en mi opinión, es diferente al de las protestas en los Estados Unidos. Son marginales, son terroristas", agregó. 

Al respecto las marchas que se preparan para el próximo domingo en ciudades como Río de Janeiro, Brasilia, Salvador y Goiania incorporarán la lucha contra el racismo, haciéndose eco de las manifestaciones que estallaron en los Estados Unidos y se extendieron a otros países después del crimen racial de George Floyd. "No es posible luchar por la democracia sin luchar contra el fascismo, el racismo y la opresión", es el lema con el que se publicitan las nuevas manifestaciones en redes sociales.

Amenazas a gobernador

En su breve encuentro con los medios y sus seguidores, Bolsonaro se refirió además a la reciente operación de la Policía Federal por el supuesto desvío de recursos destinados a la lucha contra el coronavirus por parte del gobierno de Río de Janeiro.

 Un policía militar de Río que estaba presente en las inmediaciones del Palacio de Alvorada, se quejó ante el mandatario por una serie de medidas estatales que juzgó negativas"No voy a hablar con Wilson Witzel", dijo Bolsonaro sobre el gobernador carioca. "Usted sabe dónde debe estar, ¿no?", agregó desafiante.

Las palabras de Bolsonaro fueron interpretadas como una amenaza de detención contra Witzel, cuya residencia oficial, el Palacio de Laranjeiras, fue allanada la semana pasada en el marco de la llamada "Operación Placebo". 

Witzel es uno de los gobernadores con los que Bolsonaro mantiene un conflicto permanente por la gestión de la crisis sanitaria. El presidente siempre se negó a adoptar medidas drásticas como el confinamiento, decisiones que sí fueron tomadas por los gobiernos de estados populosos como los de Río de Janeiro o San Pablo. (Página 12)