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La tecnología al servicio de las personas es el principio básico que alumbra la telemedicina. Hace dos semanas funciona en Beni y, desde ayer, se ha activado en Santa Cruz. Hasta 50 profesionales médicos respaldan, de manera voluntaria, las consultas virtuales que pueden alcanzar hasta las 2000 atenciones por semana.

Funciona de manera sencilla. Desde la página web (www.martixa.com) se registra la solicitud y recibirá, casi de inmediato, un enlace para la videollamada donde se indica el día y la hora de conexión. Ese día, a un lado de cámara, aguardará un médico. Paciente y doctor interactúan con naturalidad mientras se trata de diagnosticar los síntomas que aquejan al paciente.

Las consultas son gratuitas. Tratan de aliviar el saturado sistema de salud llegando a los pacientes y evitando, del mismo modo, que éstos salgan a la calle. El doctor Juan Pablo Jaldín forma parte del grupo de profesionales impulsores de la iniciativa que se comparte en Beni y se extiende a Santa Cruz. Estima que, en un 95 % de los casos, la participación de los médicos permite atender a los pacientes y, siempre con el respaldo médico, orientar el tratamiento. En el resto de los casos, se está coordinando con las autoridades de salud para continuar con la realización de pruebas y otras atenciones necesarias en el sistema de salud.

Jaldín explica que la participación de los médicos se realiza de manera voluntaria y, por tanto, los pacientes podrán acceder de forma gratuita a las teleconsultas. Según explica el médico, actualmente cuentan con más de una decena de especialidades como medicina general, medicina interna, neumología, pediatría, ginecología, obstetricia, odontología, psicología, psiquiatría, oftalmología, fisioterapia o kinesiología.

La experiencia en Beni, durante estas dos semanas de atención, acumula un promedio de 300 atenciones diarias que se reportan, sobre todo en los casos más relevantes, con los responsables del Sedes en el departamento. Los informes de atenciones resaltan tanto la detección de cuadros de coronavirus como el diagnóstico de muchos casos de intoxicación.

Las consultas por videollamada se extienden entre 15 y 30 minutos. “La gente necesita expresarse, necesita ser escuchada”, explica Jaldín. Tanto en los contactos iniciales como en las llamadas de seguimiento y control que se realizan día por medio, se detecta situaciones de angustia y estrés que se derivan al apoyo de psicólogos y psiquiatras. La recomendación general, repetida de manera constante durante la cuarentena, plantea soluciones como la práctica de ejercicios o mantener una rutina de descanso prudente.