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En el barrio de Third Ward, un retrato gigante de George Floyd apareció durante la noche en la pared de la tienda de comestibles a dos cuadras de donde creció. Desde entonces, los habitantes de esta popular zona de Houston han venido a rendir homenaje a uno de los suyos. Ponen flores, velas y se sacan fotos.

Courtney, de unos 40 años, vive en la zona. "Lo conocíamos como Big Floyd. Fuimos a la misma escuela”, explica. 

Recuerda el video del policía asfixiando a George Floyd con una rodilla en su cuello. "Es la cosa más terrible que he visto en mi vida. Es una locura. Cuando me enteré de que era él y que estaba llamando a su madre. Su madre está muerta... Sólo llamas a tu madre muerta cuando estás luchando por tu vida. Era respetado aquí, alguien que educaba a la gente, que daba a la comunidad, que daba conocimiento y sabiduría”, asegura.

Cuando se le pregunta sobre los mensajes de Donald Trump, Courtney dice: "No sé quién es. No hablo de él. No es mi presidente. Ha llegado su hora”, estima.

"Queremos entender"

En su camioneta blanca, Gloria, de 76 años, que se puso una camiseta que acababa de comprar en el volante: "Es una camiseta que dice 'No puedo respirar'. Descanse en paz George Floyd. Mi hijo jugó fútbol americano con él en la escuela de Yates. Me dijo que viera el video, que era Floyd. ¿Le dije cuál Floyd? Él dice: "¡Floyd del Third Ward!”.

Para Gloria, la raíz del problema es "los racistas". “Todos los días, en todas partes. A veces es la forma en que la gente te mira. Te sorprenderías: la gente te empuja, algunos se disculpan, otros no”, afirma.

¿Qué opina de las protestas? "No veo nada malo en ello. Queremos entender, también somos humanos, ¡somos personas!”, señala.

Después de ella, otras personas anónimas del vecindario llegan hasta el mural para rendir homenaje a George Floyd.