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'Todos juntos hagamos presión", dijo Douglas Villarroel en sus redes y en los medios, y aunque su paciente sigue en riesgo, al menos queda algo de esperanza de que salga del Covid-19.

El endocrinólogo dio a conocer la historia de Nancy Andia, un ejemplo de amor por la vida que debía convertirse en la primera trasplantada de riñón y de páncreas en Bolivia.

Para mala suerte de Nancy, a sus enfermedades de base se sumó el coronavirus. Desde hacía tres días buscaba atención médica porque ya no podía respirar. No había una sola cama en centros públicos y privados.

Con algunas influencias, le encontraron espacio en el centro de La Pampa de la Isla, pero faltaba un ventilador mecánico y la saturación de oxígeno de Nancy ya estaba dejando de ser compatible con la vida.

Ante el clamor de Villarroel, una iglesia se contactó con él para ofrecerle hacerse cargo de los gastos médicos en el lugar que encuentren, sin importar si fuera privado. El médico llamó a todos los sitios de la ciudad sin éxito, hace días que el sistema de salud está colapsado, ni siquiera con dinero podía hacer algo.

Por último, la coordinadora Regional del Ministerio de Salud, Tatiana Santillán, se comunicó con Villarroel, y acompañada de biomédicos, juntaron piezas de equipos médicos del centro de La Pampa de la Isla que ya no funcionaban. Con eso hicieron el milagro, Nancy por fin tenía su ventilador.

"Me informaron que a las 23:00 del jueves 4 de junio estaban pasándola a terapia, no había otro camino para salvarla que intubarla. Solo queda rezar para que le vaya bien. Con sus enfermedades de base, sus posibilidades de recuperación son del 50%, pero antes de eso eran cero", dijo Villarroel.

Y a pesar de que el riesgo está latente para Nancy, "la grata noticia es que buenos corazones fueron alcanzados y se logró el objetivo de conseguir un ventilador para Nancy. Es digno de mencionar que ellos estuvieron trabajando en eso de noche, fuera de sus horarios", celebró el endocrinólogo.