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Al coronavirus no hay que dejarle ni un solo espacio, se lo debe exterminar en todos los ambientes y superficies posibles. Se dudaba sobre si el virus podía alojarse en las telas de las ropas y la Organización Mundial de la Salud OMS informó que, en laboratorios, se ha comprobado que los gérmenes pueden alojarse en los tejidos.  La recomendación del organismo rector de la salud recomienda desinfectar de manera minuciosa las prendas que se usan cuando se sale a la calle, más aún si se está en contacto con otras personas y sobre todo si se ha estado cerca de algún contagiado.

Una de las formas eficaces de deshacerse del virus es por medio de la higiene. La ropa debe ser lavada en máquina o de manera manual con abundante agua y detergente. Si se le puede poner un poquito de lavandina, es mejor. Luego de enjuagarla y de secarla, se la debe dejar un día en un ambiente aireado.

Con ese procedimiento se acaba con muchos gérmenes en la ropa. Pero para estar seguro de que no queda ni un rastro de virus, la plancha bien caliente es otro aliado, explica el médico infectólogo Juan Saavedra. 

"Con un buen planchado de la ropa, con temperaturas entre 80 y 100 grados, se termina con los gérmenes, especialmente el Covid 19, que no soporta ese grado de calor. Así se está seguro de que no quedan rastros de ellos. Lo mismo se tiene que hacer con las sábanas, cubrecamas, fundas de almohadas y toallas, o más aún con las prendas de un contagiado o de alguien que estuvo cerca de él", explicó el galeno.

Se debe tener cuidado con el tipo de ropa que se plancha. Algunas no soportan temperaturas muy altas y se pueden dañar. Normalmente las elaboradas con hilos naturales, como algodón y lino, sí aguantan lo caliente. Las que tienen mezcla con nailon no lo soportan mucho.

Los tiempos

El portal español Maldita.es ratifica que las altas temperaturas del planchado terminan con los microorganismos en la ropa de vestir y de cama. 

Explica que si la plancha está a 65 grados el contacto con la prenda debe ser de al menos 15 minutos, y si está a 80 grados, solo es necesario un minuto para terminar con el virus en la ropa. 

El planchado es un acto de desinfección. Por ello se debe tener cuidado de que se lo realice correctamente, que el calor llegue a todos los puntos de la prenda, desde los grandes espacios hasta los pequeños y menos accesibles. El vapor debe realizar el efecto buscado, que es principalmente la eliminación del virus.

Muchas planchas alcanzan y hasta pasan los 100 grados, por lo que está casi asegurado que ningún microorganismo sobreviva el afecto de su alta temperatura.