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La miss Santa Cruz 2009, reina Internacional del Café 2011 y sicóloga, Ximena Vargas Parada, inicialmente la pasó muy mal luego de dar a luz a Adrianno, su primogénito, fruto de su relación con el empresario cruceño José Ernesto Cuéllar. Pero la tormenta pasó, ahora todos están bien y contentos en su casa.

La ex reina de belleza confesó que desde que apareció el coronavirus, empezó a tener miedo, por todo lo que implica un posible contagio. Se aisló en su domicilio y siguió estrictamente los procedimientos de bioseguridad que le aconsejaron sus médicos.

Algunas veces, renegaba y cuestionaba por qué a ella le tocó estar embarazada en tiempo de una grave pandemia. Después reflexionaba, sabía que otras mujeres embarazadas al igual que ella habían pasado por la misma situación y les había ido bien. 

El parto se adelantó. Sin embargo, la pareja tenía todo preparado para el nacimiento de su bebé, desde la ropa, hasta su dormitorio decorado especialmente para él. 

El nacimiento fue por cesárea y el niño tuvo que ser llevado a cuidados intensivos, donde estuvo cinco días en una incubadora. Ximena lo veía muy poco, después le permitirían amamantarlo por algunos momentos y luego eran separados.



"Sufrí mucho. Quería estar al lado de mi bebé pero no era posible. A mí me dieron de alta, me dijeron que me vaya a mi casa y que mi hijo se quedaba en la clínica, que iba a estar bien cuidado. Pero no lo acepté, no podía dejarlo. Conseguimos que me permitan quedarme en una habitación y así estar cerca de él", contó.

El cuidado era riguroso por el riesgo del coronavirus. Por ello no aceptaban visitas, solo los familiares más cercanos y todos siguiendo los protocolos de bioseguridad.

Ya se encuentran en su casa, el bebé, la madre y el padre, siguiendo las recomendaciones médicas, por lo que aún nadie los visita, por seguridad. Están felices disfrutando de sus primeros días juntos. Adrianno vino a este mundo en media pandemia. Pesó 3,57 kilos y midió 50 centímetros.