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Tras el cierre de fronteras durante tres meses a causa del coronavirus, Chipre acogerá de nuevo a turistas a partir del martes y pagará los gastos sanitarios en caso de que se contaminen en el país.

La isla del Mediterráneo, un país de menos de un millón de habitantes que recibe 3,97 millones de visitantes al año, es miembro de la Unión Europea (UE) y depende en gran parte del turismo, que representa el 15% de su PIB.

Pero a causa de la enfermedad Covid-19 la isla prevé la llegada de un 70% menos de turistas.

"Nadie aquí espera ganar dinero este año", dijo a la AFP el viceministro de Turismo, Savvas Perdios.

Los aeropuertos de Larnaca y Paphos volverán a abrir el martes sus pistas a los aviones procedentes de 19 países, entre ellos Grecia, Alemania, Israel, Malta, Suecia y Polonia.

"Planes B y C" 

Los viajeros tendrán, sin embargo, que demostrar que dieron negativo en un test de Covid-19 72 horas antes de su llegada.

A partir del 20 de junio, solo las personas que lleguen de países de la lista considerados de más riesgo epidemiológico tendrán que someterse al test.

Ni Rusia ni el Reino Unido, cuyos ciudadanos representan más de la mitad de los turistas en Chipre, forman parte de los países considerados como "seguros" por el gobierno chipriota, que prometió actualizar regularmente esta lista.

Con menos de 1.000 casos, incluidos 17 fallecimientos, la República de Chipre, cuyas autoridades solo controlan los dos tercios de esta isla dividida, ha logrado limitar la propagación del virus.

Pero si un turista enfermara durante su visita, las autoridades prometen tomar a su cargo los costes de hospitalización, cuidados y comida.

"Lo que ofrecemos y vendemos no es solo sol y mar, es hospitalidad y esto es una prórroga de nuestra hospitalidad", dijo Perdios.

Además de 100 camas de hospitales para los turistas enfermos del virus, los hoteles de cuatro estrellas proporcionarán 500 habitaciones para los familiares de los enfermos que tengan que cumplir cuarentena.

Su estancia y comida también irán a cargo del Estado.

El gobierno también tomó otras medidas como protocolos de desinfección y toma de temperatura para tranquilizar a los turistas y a los habitantes.

"Hemos revisado todas las cosas que podrían ir mal e intentamos pensar en planes B y C", dijo el viceministro.

En breve deberían reabrir también las piscinas y los gimnasios.

Chipre también estudia añadir a la lista de países autorizados al Reino Unido "hacia mediados de julio", así como Rusia "un poco más tarde, quizás unas semanas" después.

La crisis del nuevo coronavirus permitirá quizás al país, que apenas sale de la grave crisis económica de 2013, diversificar su mercado turístico.

La compañía húngara de bajo coste Wizz Air anunció por ejemplo la apertura de nuevas líneas hacia Chipre.